julio 19, 2024

Kirchner cerró en Lanus el Tercer Plenario del Pensamiento Nacional y Popular

El presidente del Partido Justicialista Bonaerense, Máximo Kirchner, cerró ayer en la Universidad Nacional de Lanús el Tercer Plenario del Pensamiento Nacional, instando a rechazar el miércoles en el Senado el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). La jornada se inició a las 10 de la mañana .  Hubo más de 700  intelectuales, docentes, sindicalistas,  trabajadores de la cultura y de los medios de comunicación, y defensores de los Derechos Humanos en el aula magna de la Universidad y hablaron 35 oradores, que tomaron como referencia un documento de 30 fojas, con “Aportes para el debate del campo popular ante el gobierno de Milei”, titulado Patria sí.

“Nadie que se precie de peronista o que quiera  a su país puede dejar que el RIGI pase por el Senado”. sostuvo Kirchner.  También valoró los acuerdos parlamentarios cuando son en favor de la sociedad y no de las corporaciones En sus palabras de cierre negó que el kirchnerismo se oponga a las inversiones y se refirió a Cerro Vanguardia en Santa Cruz, que empezó cuando su padre era gobernador, de Chevron, que se instaló durante la presidencia de su madre y a la enorme cantidad de industrias y pymes que se generaron entre 2003 y 2015,  un gobierno que generó propiedad privada en materia industrial, productiva y también en materia de casas para la gente. Esta es la disputa. Esta es la discusión que tenemos por delante. Un gobernante que quiere destruir el Estado que comanda, y al mismo tiempo permitir que el extractivismo avance en Argentina y nadie lo controle. Es urgente porque cuando querramos revertir estas situaciones vamos a tener que ir al Ciadi y nos van a romper al medio”, agregó.

Respecto de los acuerdos transversales obtenidos en relación a la fórmula previsional, la amenaza de veto presidencial y la acusación que le dirigió el presidente de haber tendido una trampa a los otros bloques, minimizó la importancia de esa mención y consideró que no se está haciendo otra cosa que lo que ya en el documento del 14 de febrero de este año propuso Cristina. “Sostuvo que es momento de explorar acuerdos parlamentarios. ¿Y qué fuimos a hacer? Explorar acuerdos parlamentarios”.  En este punto agregó que gracias al trabajo en Diputados se logró una ley mejor para los jubilados y jubiladas que son quienes más están sufriendo los ajustes del Gobierno Nacional. “Sacamos el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que querían rematarlo y ponerlo para pagar los juicios del estado, las jubilaciones mal liquidadas”.

Por último, llamó a defender a la provincia de Buenos Aires: “Tenemos que abocarnos en serio a la defensa de la provincia de Buenos Aires, porque es el objeto de deseo, el último bastión electoral del peronismo”. De cara al futuro, Kirchner destacó que el campo nacional y popular debe construir de manera colectiva un proyecto que contenga a todos y todas porque no sobra nadie.“¿Todavía se están preguntando sobre qué tenemos que hacer los próximos cuatro años? Militar, construir, alejarnos de las frases hechas.  Hay que dar un debate serio”.

Patria sí

El documento base econoce la mala performance socioeconómica de los gobiernos de la última década, en particular del Frente de Todos, y la ubica dentro de la “tendencia mundial de gobiernos de ‘nuevas derechas’ como relevo de la insatisfacción democrática; la legitimación social de los “discursos de odio” con el atentado a Cristina como epítome material; la desconfianza de la política derivada en gran medida de la experiencia de la pandemia; la construcción de una figura y un discurso asociado a la ideología y las redes sociales son algunas de las razones principales que permiten interpretar el triunfo de Milei, en el contexto, además, de la crisis interna de Juntos de por el Cambio”.

Además de enumerar las razones del triunfo de Milei y realizar una caracterización provisoria de su gobierno, el texto coincide en afirmar que “el proyecto de Milei es neocolonialista” y que “se trata de un plan de saqueo de los recursos naturales y de remate del patrimonio público nacional en favor de los grupos económicos. La gestión de la economía en manos de un personero de los fondos financieros extranjeros es el segundo brazo de la tenaza que acomete agresivamente sobre las condiciones de vida y trabajo de las mayorías populares y las capacidades productivas del empresariado nacional”.

El peronismo, sigue,  “debe asumir que no habrá soberanía nacional, bienestar social, ni libertades democráticas y desarrollo económico sin la conformación de un bloque histórico capaz de controlar las principales palancas del poder (políticas, culturales, económicas, militares) para cambiar estructuralmente nuestra sociedad”.

Entre las diferencias entre la situación actual y la que se produjo cuando Maurizio Macrì ejerció el gobierno, el documento menciona como fundamental “la reelección de Axel, que permitió retener a la Provincia de
Buenos Aires como bastión del kirchnerismo en el marco de una
estrategia integral de nuestra fuerza política sobre ese territorio”.

El último capítulo del documento sostiene que “Cristina es nuestra conducción porque representa el punto de realización más alto del pueblo y del peronismo. Es importante diferenciar las cuestiones políticas de las electorales. No se trata de una aritmética electoral en la que Cristina conduce porque es la que mejor mide de nuestro espacio. Para comprender el rol de los liderazgos históricos, conviene releer lo que apuntaba Eva Perón en Mi mensaje: ‘Los pueblos, cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre’. Un peronismo sin Cristina equivale a adherir a una doctrina sin asumir su encarnación política concreta.

Añade que “pensar que hay doctrina sin Cristina es una equivocación enorme, además de un boomerang político, ya que los compañeros con mayor visibilidad reflejan ante todo la luz que ella emite.  Repasando la historia del peronismo, observamos que no hubo líder más cuestionado y traicionado que Perón. Y no nos referimos únicamente a los proyectos alternativos que pudieran haber promovido Vandor por un lado y Montoneros por otro, sino también al conjunto de iniciativas neoperonistas que durante la etapa de la Resistencia apostaban a negociar con los gobiernos de turno y posicionarse desde la especulación política sobre el no retorno del líder. Y Perón siguió ahí”.

En ese sentido, sostiene el documento, “Cristina y Perón son iguales en este punto: conducciones únicas, históricas, pero sumamente discutidas. Son asuntos que no se terminan de un día para el otro por el deseo de un puñado de dirigentes. El liderazgo de Cristina ya soportó una década de peronismo antikirchnerista. Fueron Néstor y Cristina quienes pusieron al peronismo nuevamente en línea con su tradición auténtica de soberanía política, independencia económica y justicia social. Esto significa, adicionalmente, reconocer que la famosa disputa por la resolución 125 no fue ‘el momento donde se jodió todo’ sino el ensayo más profundo y más osado por cuestionar el modelo de valorización financiera impuesto por la dictadura, algo que ninguna de las variantes del anti o poskirchnerismo jamás logró ni se propuso”.

Al referirse a las elecciones de 2019, sostiene que  el tipo de unidad frentista desplegada para ganarlas “ya no parece la apropiada para la etapa por venir porque se desentendió de la dimensión de proyecto y no cumplió con el contrato electoral. La consigna sigue siendo la que estableció Néstor Kirchner: ‘Todos juntos, sí; para bajar banderas, no’.  Es abstracto discutir si tal o cual dirigente debe participar; antes necesitamos establecer las bases de nuestro programa. Una coalición sin programa, como demostró el Frente de Todos, no solo produce malos resultados, sino que también provoca la disolución de la identidad”.

Como conclusión, considera contradictorios y de imposible cumplimiento el reclamo de “renovar todo”, “reconstruir absolutamente el peronismo” y al mismo tiempo “no pensar nada porque ‘hay que actuar ya y no podemos esperar’. El plenario propuso “una convocatoria a elaborar una revisión crítica de nuestra historia reciente, a encontrar los instrumentos intelectuales para pensar una coyuntura inédita y a ir construyendo nuevas síntesis, verdades relativas que aporten a la acción política del futuro. Como definió Cristina en el acto de Quilmes, tenemos una inmensa responsabilidad, también como oposición, de rediscutir este país, reconociendo lo que hicimos, admitiendo lo que nos faltó y mirando para adelante, que siempre hay que mirar para adelante'”.

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