ALEJANDRO BULGHERONI, HEREDEROS/AR DE CARLOS BULGHERONI Y FAMILIA

Las bridas son los anillos que sirven para unir los tubos por los que fluye el petróleo: así se llama el grupo que hoy controla Alejandro Bulgheroni, junto a los/as herederos/as de Carlos Bulgheroni. Todos ellos propietarios del Grupo energético Bridas, fundado por su padre, Alejandro Ángel Bulgheroni, en 1948.
Si el petróleo fue la base de acumulación, la diversificación inversora es la norma. Desde la última dictadura la familia Bulgheroni −con el cortesano Carlos Bulgheroni a la cabeza−, logró desplegar un fenomenal poder de lobby para asociarse en actividades de pesca, química y petroquímica, servicios petroleros, turismo y transporte. En los 90 la familia fue una de las financistas de la campaña de Menem y Carlos Bulgheroni llegó a ser propuesto como ministro de Economía. Los posteriores conflictos con el Estado por BIBA, Papel del Tucumán e YPF evidenciaron cuáles fueron los ejes de la acumulación económica y del crecimiento empresarial de Bridas.
El Grupo presenta un entramado complejo, con cabeza en dos sociedades propiedad de la familia, una de ellas con sede en Islas Vírgenes Británicas −parte del conjunto de guaridas que dependen de la Corona británica− y, la otra, con sede desconocida. De allí se deriva el control de Bridas Energy Holdings, también radicada Islas Vírgenes. Bridas Energy Holdings y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC)(1) son propietarias en partes iguales de la cabeza del Grupo: Bridas Corporation (también inscripta en las Islas Vírgenes Británicas). El entramado societario debe recorrer unas 6 sociedades más (con diversas radicaciones, como Delaware y España), para arribar a una actividad concreta y tangible, el petróleo.
En el año 2020, su hermano, Alejandro Bulgheroni, figura como el argentino más rico según Forbes, con USD 5.400 millones. Pan American Energy Group (PAE) es la petrolera privada más grande del país y el núcleo del negocio de Bridas. Controla operaciones en Cerro Dragón, con más de 3.200 pozos productores de gas y petróleo, tiene 21.000 empleados y 735 estaciones de servicio.

“Somos cortesanos del poder de turno”
(Carlos Bulgheroni, 1991) (2)
“El principal problema que tiene la Argentina es que nadie nos cree”
(Alejandro Bulgheroni, 2019) (3)

Si la descripción inicial es impactante, más lo es el origen del grupo económico. Bridas era en los hechos una continuidad de Casa Bulgheroni, el negocio que Ángel Bulgheroni (el abuelo de Carlos y Alejandro) había fundado en Rufino, provincia de Santa Fe. Pero su hijo, Alejandro Ángel (padre de los hermanos) decidió migrar a Buenos Aires y fundó en la capital del país la empresa Bridas.(4)
La historia de la fabricación de las bridas inicia con Alejandro Ángel Bulgheroni. En 1940, en viaje a Buenos Aires, leyendo el Boletín Oficial, en las páginas plagadas de licitaciones de YPF encuentra un negocio posible: venderle bridas para perforación a la pujante petrolera estatal. Ganó su primera licitación comprando las bridas a un fabricante. El negocio creció y le permitió, en 1953, comprar el frigorífico Wilson a precio regalado, dado que los dueños ingleses no querían lidiar con el sindicalismo peronista. Hacia 1955, la Libertadora les hace un “favor”: perseguir a los socios del frigorífico menos a Bulgheroni, quien se quedó con el negocio completo. Otro beneficio significativo se produjo bajo la presidencia de Arturo Illia, quien anuló los contratos petroleros de Pan American Oil Company (AMOCO), y le vendió a Bulgheroni seis equipos de perforación y seis de terminación al 20% del precio de mercado ( (Majul, 1992, pág. 81).
Bridas tuvo un crecimiento significativo gracias a su participación como proveedora de la empresa petrolera YPF, lo que le permitió convertirse en las décadas siguientes en una de las empresas privadas más grandes del sector energético en la Argentina. Con el paso del tiempo, la empresa se consolidó en el rubro hasta convertirse en la segunda productora más importante de combustibles fósiles en el país y avanzar en actividades como exploración y desarrollo de reservas de petróleo y gas y la producción, comercialización y transporte de productos petrolíferos, recolección, tratamiento, procesamiento y distribución de gas y generación de energía y servicios de perforación y pozos.(5)
Fundamentalmente fue durante la dictadura iniciada en 1976 que Bridas logró diversificarse, gracias a su poder de lobby para asociarse: pesca, química y petroquímica, servicios petroleros, turismo y transporte. El suegro de Carlos Bulgheroni, Juan Ramón Aguirre Lanari, fue canciller luego de la Guerra de Malvinas. Sostiene el periodista Raúl Dellatorre:

Los dictadores Jorge R. Videla, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri y Reynaldo Bignone también compartieron el “privilegio” de la confianza del empresario. Y también sus ministros. Ese mismo lapso fue el de mayor crecimiento del grupo empresario.(6)

Fue Carlos, el menor de los dos hermanos, el más dedicado a los negocios petroleros. Carlos Alberto Bulgheroni nació en 1945. Incluso asumió el liderazgo de la empresa, desde que la salud y la voluntad de su padre, Alejandro, empezaron a declinar tras el secuestro del que fue víctima en 1974 a manos de un grupo armado.(7)

Tiene una enorme capacidad de lobby y negociación, una agenda internacional que incluye empresarios y políticos de todo el mundo y una avidez por los negocios que lo llevaron a traspasar fronteras que nunca antes había cruzado ningún empresario occidental (Rafele E. y Fernández Blanco, P., 2013, pág. 59).

Con 33 años fue designado vicepresidente de Papel del Tucumán SA. Esta empresa nació a partir de una licitación en 1975, con beneficios muy generosos consistentes en diferimientos de impuestos sin indexar. En este contexto, el Grupo Bridas aprovechó los diferimientos para muchas otras empresas del grupo bajo la excusa de que eran inversiones para el proyecto Papel del Tucumán SA. Esto significó que, en la práctica, tres de cada cuatro dólares para la construcción de la planta los puso el Estado. Los investigadores Eduardo Basualdo y Daniel Aspiazu señalan que

Más de 5 años después de la puesta en marcha de Papel del Tucumán, ocurrida en 1984, la mayoría de las empresas del grupo Bridas continuaba postergando, sin indexación, el pago de sus impuestos a IVA, el capital y las ganancias. Y los difería argumentando que se trataban de inversiones para Papel del Tucumán. Una de estas empresas es Bridas SAPIC. Los diferimientos impositivos acumulados por esta compañía entre 1986 y 1988 ascendían, en marzo de 1990, a 11 millones de dólares. Sin embargo, la deuda de Bridas con la DGI por estos tributos apenas superaba los 10 mil dólares (citados por Luis Majul, 1992, pág. 83).

Una de las empresas del grupo que aprovechó esta política fue Perforaciones Río Colorado SA, de la cual dejaron de pagar entre 1987 y 1988 unos USD 7,5 millones a marzo de 1990, probablemente saldados años después con menos de USD 9.600. También la empresa Polibutenos Argentinos SA, donde difirieron el pago de 1,5 millones de dólares a junio de 1987, que en 1990 no llegaban a USD 600. En definitiva, y según Aspiazu y Basualdo (1990) (8), en los tres años de diferimientos de impuestos la inversión de Bridas en Papel del Tucumán sumó menos de USD 5 millones. Invirtieron 5 pero difirieron 20.
Los beneficios de la promoción industrial se acotaban a la producción de papel de diario. Pero Massuh y Ledesma denunciaron que Papel del Tucumán usaba los beneficios de la promoción industrial para los demás tipos, por lo que los afectó sensiblemente en las ventas. En esta controversia interviene, el 6 de diciembre de 1983, cuatro días antes de dejar el poder, el general Reynaldo Bignone desestimando la demanda. El tema no terminó allí, sino en 1990, cuando “el procurador del Tesoro de la Nación aconsejó la revocación de la última resolución de Sourrouille sin considerar si hubo o no defraudación” ( (Majul, 1992, pág. 85).
Otro gran negocio de Bulgheroni, como el de buena parte de los grandes empresarios argentinos, fue el de los seguros de cambio. Bulgheroni participó desde 1981 con USD 619 millones, monto de deuda del Grupo que fue estatizada mediante ese mecanismo. Además, se beneficiaron con USD 180 millones del BANADE (Banco Nacional de Desarrollo) que funcionaron casi como subsidios en lugar de créditos.
Carlos Bulgheroni fue una figura trascendental de la clase empresarial local en la Argentina de los 80, conformando lo que se supo denominar los “capitanes de la industria” (Osteguy, 1990) (9). El periodista Luis Majul en su investigación Los dueños de la Argentina, describió a Bulgheroni como

miembro de la Bolsa de Comercio y socio titular de Fundación Mediterránea, amigo íntimo o muy conocido de los presidentes Arturo Frondizi, Juan Carlos Onganía, Marcelo Levingston, Jorge Videla, Viola, Reynaldo Bignone, Raúl Alfonsín y Carlos Menem; multilitigante contra el Estado (1992, pág. 62).

A pesar del mal funcionamiento del BIBA (Banco del Interior y Buenos Aires) y de haber defraudado a la AFIP, Carlos Alberto Bulgheroni fue propuesto como ministro de Economía con la muerte de Miguel Ángel Roig, a mediados de 1989, por parte de los “capitanes de la industria”.
Los apoyos a las candidaturas presidenciales también fueron formas típicas de incidencia, no solo de los Bulgheroni sino de los grupos económicos locales del país, que se vieron reflejado posteriormente en negocios logrados con el Estado. El dirigente sindical Luis Barrionuevo dijo haber recibido USD 8 millones de los empresarios para la campaña de Carlos Menem en 1989: Bunge y Born, Loma Negra, Pérez Companc, Macri y Bridas. De este último, USD 500.000, según consigna la investigación de Horacio Verbitsky en Robo para la Corona (1991, pág. 32).
Durante la década de los 90, el Grupo logró importantes concesiones en el segmento energético a través de las cuales comenzó su expansión y consolidación como actor internacional. La capacidad de lobby de Carlos se puso a prueba al obtener concesiones de exploración de gas negociando con los talibanes en Turkmenistán, que incluso derivaron en que, posteriormente, Bridas participara en la construcción del Gasoducto Trans-Afganistán, de Turkmenistán hasta Pakistán (contrato que fue anulado tras la invasión de EEUU a Afganistán). También en esa década, Bridas disputó la privatización de la planta de tubos sin costura del complejo Siam con Techint, y se la ganó para inmediatamente después venderla.
En la misma etapa se llevó a cabo la fundación de Pan American Energy (PAE), tras la fusión de la compañía estadounidense Amoco y Bridas, convirtiéndose en la primera empresa productora privada de hidrocarburos de Argentina (10). Hoy PAE es la petrolera privada más grande del país. Las y los heredearas/os de Carlos Bulgheroni, junto con Alejandro, su hermano, son los principales accionistas del conglomerado familiar.
En esta década, Carlos Bulgheroni desarrolló distintos negocios que luego se tradujeron en conflictos jurídicos con el Estado, aprovechando que Carlos Menem impulsaba la solución arbitral de conflictos supuestamente para evitar costos al Estado:

Al promediar la gestión menemista, la relación entre Bulgheroni y el Estado estaba contaminada por múltiples conflictos, la mayoría con eje en la quebrada Papel del Tucumán. El petrolero levantó esa planta difiriendo –aparentemente en exceso– impuestos que debían tributar otras firmas del grupo Bridas (en lugar de pagar los tributos, invertía el dinero en la papelera) y mediante créditos del estatal y ya desaparecido Banco Nacional de Desarrollo, préstamos que no canceló. Habiéndose acogido a los beneficios de la promoción industrial para fabricar papel de diario, también produjo otros papeles, por lo que se lo acusó de abusarse del régimen. Por su lado, el ex Banco del Interior y Buenos Aires (BIBA), de su propiedad, recibió préstamos del Banco Central que tampoco reintegró. Además, Bridas querelló a YPF por cómo, la entonces petrolera estatal, le pagaba por la extracción de crudo, aunque esos pagos se habrían hecho ajustados a contrato.(11)

Los diferendos vinculados a Papel de Tucumán, Bulgheroni los canalizó en demandas hacia el Banco Nacional de Desarrollo (BANADE), y también hacia el BCRA. Papel de Tucumán había fabricado papel de diario con los beneficios de la promoción industrial, aunque la actividad no estuvo comprendida en el régimen. Adicionalmente, Bulgheroni inició causas contra el Estado para que se cumpliera la derogada resolución de la Secretaría de Industria, que convalidaba fabricar un producto no autorizado. Estas demandas, esparcidas en juzgados del interior, fueron rechazadas por sentencias firmes. La empresa, quebrada, fue vendida en USD 14 millones a Alberto Pierri. Según menciona Cledis Candelaressi (2000) para técnicos parlamentarios, la quiebra de Papel del Tucumán significó una deuda impaga al BANADE por $ 284,37 millones.
Por su parte, la historia del Banco del Interior y Buenos Aires (BIBA) amerita un desarrollo en este breve racconto de la trayectoria familiar. Alejandro Ángel Bulgheroni creó, en 1976, una financiera llamada Palmafin para hacer negocios con el diferencial de tasas impulsado por el modelo económico del Gobierno militar. Esta financiera se convirtió, en 1979, en el Banco Palmares. En ese momento, Alejandro Bulgheroni (padre) contrató a Carlos Correa, quien le propuso comprar el BIBA. Bulgheroni quiso comprarlo a la familia Cordeau, que no lo quiso vender a pesar de la situación en la que estaba. Fue entonces que el Banco Central intervino el banco un año, luego llamó a licitación, no lo otorgó a quien ganó la licitación (Banco Urquijo), y llamó a una segunda licitación que ganó, ahora sí, Bulgheroni. La operación fue un gran negocio: el Banco Central se hizo cargo de los morosos del BIBA, pudo comprarlo en cómodas cuotas, pero pagó solo la primera, y recibió los mismos beneficios para comprar el Banco Denario. Para todo esto contó con la ayuda de Jorge Wehbe, que había sido asesor de Bridas, luego ministro de Economía de Bignone y terminó como presidente de la unión de bancos entre el Denario, Palmares y el BIBA.
Rápidamente el banco perdió credibilidad (pasó del puesto 21 de captación de depósitos al 45) pero sin embargo ocupaba el primer lugar entre los que ofertaban dinero a los empresarios. Según Majul (1992, pág. 68), era porque en realidad mantenían una mesa de dinero paralela que ofrecía ganancias de 20% en dólares. Esto dijo el hijo de Alejandro Bulgheroni, Carlos, cuando denunció por defraudación a Carlos Norberto Correa, quien había tenido un rol trascendente mientras Alejandro padre vivía, siendo designado vicepresidente ejecutivo y Gerente General de Banco Palmares y quien lo convenció de la compra del BIBA. Correa terminó preso, pero todo se complicó para Carlos Bulgheroni cuando tenía que determinarse qué hacer con la deuda a quienes habían invertido en el banco. Bulgheroni quiso incorporarlos al pasivo del BIBA y, por ende, con garantía del Banco Central. La larga marcha de este conflicto terminó en la liquidación del BIBA en 1991, con USD 80 millones de los ahorristas sin pagar.
Luis Majul consigna en su investigación que el concejal de la Ucedé, Carlos Maslatón, denunció a Alberto Jorge Close, director de Desarrollo Corporativo de Bridas, por ofrecerle USD 300 mil para dejar de investigar sobre las maniobras del BIBA. ¿A qué se refería?

El 23 de junio de 1989, es decir, dos semanas antes de que Alfonsín abandonara el poder, el Banco Central dictó una resolución extraña, que llevaba el número 387/89. La resolución tenía tres vicios de forma. Uno: fue rubricada solamente por el presidente del Banco Central, Enroque García Vázquez, y refrendada por un solo gerente y no por todo el directorio, como se estila en estos casos. Dos: fue aprobada en aquellos días terribles de hiperinflación y contra reloj, como muchos de los decretos que en Argentina implican negocios por millones de dólares Tres: se invocó una razón de emergencia, pero en este caso no había ninguna urgencia institucional que la justificara (1992, pág. 66).

¿Qué significó esta decisión? El Banco Central otorgó al BIBA un redescuento de 1.185 millones de australes, retroactivo al 11 de noviembre de 1988, y al mismo tiempo el Banco Central tomó en depósito el mismo dinero que le acababa de dar al BIBA. Solo que, en este caso −sostiene el periodista Luis Majul−, le cargó una tasa de interés altísima: “En ese doble trámite el BIBA hizo una diferencia a su favor de más de 43 millones de dólares” (1992, pág. 66).
Finalmente, otro negocio de Bulgheroni se vinculó con la actividad principal del grupo: hidrocarburos. En octubre de 1990 Bridas se asoció con YPF en Unitizado Cañadón Alfa-Ara. El negocio fue muy redituable para Bridas: YPF le pagaba USD 30 por cada metro cúbico de petróleo, siendo que YPF lograba por esa misma tarea sólo USD 10 (Majul, 1992, pág. 101).
Bulgheroni solía decir: “somos cortesanos del poder de turno” (Majul, 1992, pág. 87) y así parecen constatarlo los distintos periodos de crecimiento del Grupo Bridas. Mientras que hasta 1976 en el Grupo se crean siete firmas, entre ese año y 1983 aparecen 34 más, y hasta 1989, otras 10 más.
Desde el secuestro y hasta 1985 en que muere, Alejandro Ángel (el padre de los hermanos Bulgheroni) mantuvo la última palabra, pero Carlos Alberto ya estaba a cargo del Grupo, secundado por su hermano Alejandro. Adicionalmente, el otro hombre de confianza de Carlos Alberto era Néstor Mario Rapanelli, quien había sido ministro de Economía de Menem.
Carlos fue diagnosticado de cáncer en los ganglios a una edad muy temprana, 28 años. Si bien le dieron solo 5 meses de vida, tomó una actitud implacable con la enfermedad y se trató a lo largo de vida, hasta su muerte a los 71 años, en 2016.(12) Fue reemplazado en sus funciones por sus herederos/as.
El crecimiento de las actividades del Grupo no tiene freno, ni siquiera por pandemia. En enero de 2021 el Grupo lanzó un barrio privado de lujo en la playa de José Ignacio, Uruguay. Se llama Costa Garzón. El precio de los lotes arranca en USD 1,6 millones. Tendrá su propio club de playa, restaurante Garzón, operado por el chef Francis Mallmann; la Bodega Garzón, y Garzón Tajamares Golf, el “único PGA Tour Preferred Golf Course fuera de EE.UU.”.

(1) La compra de la porción adquirida por la empresa de origen chino se realizó por USD 3.100 millones.
(2) Los dueños de la Argentina, Luis Majul, pág. 87
(3) Nota de Sebastián Catalano, Infobae, 9/12/2019, https://www.infobae.com/economia/2019/12/09/alejandro-bulgheroni-el-principal-problema-que-tiene-la-argentina-es-que-nadie-nos-cree/  
(4) Rafele, E., y P. Fernández Blanco, Los patrones de la Argentina K. Los negocios, el poder y la política de los verdaderos dueños de la década ganada, Planeta, 2013, pág. 57-58
(5) Wikipedia, Bridas, https://es.wikipedia.org/wiki/Bridas  
(6) Dellatorre, R., “Carlitos dejó un clavito”, Página 12, 28/10/2003, https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/27415-9888-2003-10-28.html  
(7) Según consigna Luis Majul ( (Majul, 1992, pág. 103), en 1974 Héctor Mario Bulgheroni, miembro de ERP-Montoneros, secuestra a su tío Alejandro.
(8) Citados por Luis Majul, en Los dueños de la argentina (1992), pág. 84.
(9) Término acuñado por Osteguy, P. (1990) para mencionar a los grandes empresarios locales en “Los capitanes de la industria: grandes empresarios, política y economía en la Argentina de los años 80”.
(10) “Revista Forbes: Ranking Forbes 40 Millonarios locales”, Infonews, 19/12/2012, https://www.infonews.com/revista-forbes-ranking-forbes-40-millonarios-locales-n296941  
(11) Candelaresi, C., “A Bulgheroni no se le da esta vez”, Página 12, 10/9/2000, https://www.pagina12.com.ar/2000/00-09/00-09-10/pag17.htm  
(12) “Murió Carlos Bulgheroni, el empresario más rico de Argentina”, El País, 4/9/2016, https://elpais.com/economia/2016/09/04/actualidad/1472950000_724219.html  

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