Horacio Verbitsky: recuerdos de su relación con Rodolfo Walsh

POR 

JUAN BORGES

30 Diciembre 2023

Horacio Verbitsky es un prestigioso periodista argentino. Cuenta en su extenso haber el hecho de participar en los principales medios periodísticos de las décadas del 60 y 70 junto a Rodolfo Walsh, con quien construyó una amistad profunda. En esta entrevista brinda detalles sobre el escritor de Operación Masacre y su derrotero político.

AGENCIA PACO URONDO:¿Cómo lo conoció a Rodolfo y cuál fue su primera impresión?

Horacio Verbitsky: Lo conocí a principios de la década del 60 cuando volvía de Cuba, después de participar en la Operación Verdad y en la creación de la Agencia Prensa Latina. Era una persona bastante callada. Muy observador, ironico. Muy agudo en sus observaciones.

APU: ¿Cómo fue el encuentro entre Raimundo Ongaro y Rodolfo Walsh?

HV: Rodolfo conoce a Raimundo Ongaro en Madrid, en la antesala de Perón durante un viaje a Cuba que tuvo que realizar un transbordo por Madrid porque antes para llegar a Cuba había que dar un montón de vueltas. No había vuelos directos. En la residencia de Perón en Puerta de Hierro se cruzaron porque ambos tenían audiencia con Perón y éste los presentó. Le dijo a Onagro “Todos los peronistas están en deuda con Rodolfo Walsh”, por Operación Masacre. Ongaro le planteó a Walsh encontrarse cuando regresaran a Buenos Aires. Al regreso lo llamó y le planteó encontrarse para concretar un proyecto que consistía en colaborar en un periódico dentro de su proyecto de reorganizar la CGT para enfrentar a la dictadura de Ongania.

Rodolfo Walsh aceptó la propuesta y convocó a varias personas de su confianza, básicamente a Rogelio García Lupo y a mí para preparar el diario. García Lupo escribió una serie de artículos muy importantes sobre la desnacionalización de la economía que fue la base de su libro “Mercenarios y monopolios” y yo me encargaba de la coordinación general y de la parte técnica porque era el único que tenía experiencia como editor. El primer número se editó el 1ero de mayo de 1968 y allí se publicó el mensaje de la CGT a los argentinos, en cuya redacción tuvo un rol destacado Rodolfo. Es un texto fundamental de la época. Terminamos la edición de ese primer número y nos dimos cuenta que no habíamos previsto la distribución, más allá de la distribución interna por medio de los sindicatos, nuestra idea era que saliera del internismo sindical. La idea era que se vendiera en los quioscos y tuviera buena información. Ahí Rogelio García Lupo nos hizo un contacto con el distribuidor del diario uruguayo Marcha. Recuerdo que era un día de otoño en Buenos Aires y fuimos con Rodolfo corriendo por la calle Florida hasta Lavalle porque el distribuidor estaba en las oficinas de la línea aérea uruguaya PLUNA y se largó a llover y nos tapábamos la cabeza con el paquete de diarios. Por esa vía tuvo una distribución muy importante porque era un diario que tenía información política de primera mano y buena calidad. La idea siempre fue generar un producto de alta calidad profesional. No queríamos que fuera la clásica prensa política de agitación sino que tuviera calidad profesional.

APU: ¿Qué fue la CGT de los Argentinos?

HV: La CGT de los Argentinos fue un lugar de encuentro de distintas tradiciones políticas argentinas. Fue un crisol de experiencias políticas, sociales y culturales. Ahí convergieron radicales progresistas, peronistas, distintas izquierdas marxistas, nacionalistas, peronistas revolucionarios, cristianos de formación tercermundista. Allí surge una nueva identidad política que fue muy importante en el país durante décadas.

APU: ¿Cómo ingresa Rodolfo a las FAP?

HV: Entre esas tendencias estaba el Peronismo de Base, los hermanos Raimundo y Rogelio Villaflor, hijos de Clemente Villaflor que había sido intendente de Avellaneda durante la primer presidencia de Perón. Rodolfo entra en contacto con ellos cuando escribió una serie de artículos en el periódico de la CGT de los Argentinos referidos a un episodio sucedido en la Pizzería La Real, ahí en Avellaneda, donde se tirotearon dos grupos de sindicalistas. Eran dos mesas que por una discusión comenzaron a tirotearse, en una de ellas estaba Augusto Timoteo Vandor junto con Rosendo García, segundo de Vandor en la UOM, quien sería asesinado y en la otra mesa los Villaflor y el griego Blajakis que también resultó asesinado. La investigación de Rodolfo estableció que García había sido ultimado desde su propia mesa. Y no desde la mesa que los enfrentó. Fue una investigación detectivesca que realizó Rodolfo. Muy en la línea de la literatura policial que escribía en su primera etapa. Además era un gran lector y editor de literatura policial. En la obra ¿Quién mato a Rosendo? Se metió con un tema de la realidad. Fue una obra extraordinaria. Allí quedó en contacto con la familia Villaflor. Fue a través de ellos que ingresa a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas). Era la organización armada que el peronismo de base creó para llevar adelante lo que llamaban la Alternativa Independiente (AI).

APU: ¿Ustedes militaron juntos en esa organización?

HV: Yo participé con Rodolfo en las FAP como colaborador hasta que entró en una etapa de discusión política e ideológica muy rica e interesante conceptualmente pero que la margino de las decisiones que en ese momento se estaban tomando en el país y que iban a cambiar el curso de la historia argentina. En el año 1971 estaban todos preparando el regreso de Perón que sería en el año siguiente. Las FAP tenían una definición muy ideologizada con la cual decían “Perón no vuelve porque es de los trabajadores y no de los traidores”. Yo por mi trabajo como periodista sabía que efectivamente volvería. Tambien lo sabía por mi relación con Héctor Campora, que era el delegado privado de Perón. Los preparativos para el regreso iban muy en serio. Esto creó un cortocircuito muy difícil entre los compañeros de la FAP. No tenía sentido entablar una discusión sobre una apreciación errónea de la realidad misma. Cuando regresa Perón en noviembre de 1972 yo formaba parte de un ámbito de coordinación de inteligencia entre las FAP y Montoneros. Estos últimos querían que nosotros les transmitiéramos la experiencia que teníamos en inteligencia, a mí me designaron para ser el puente entre las dos organizaciones. Cuando finalmente se confirma el regreso de Perón a la Argentina yo pasé a Montoneros por ese puente que habíamos creado. Rodolfo, junto con Pirí Lugones, Carlos Collarini que eran parte del grupo nuestro en FAP siguieron en la organización unos meses, pero después ya en 1973 pasaron también a Montoneros.

APU: ¿En qué contexto surgen Los papeles de Walsh?

HV: Los documentos críticos, llamados Los papeles de Walsh, que enviábamos a la Conducción Nacional de Montoneros. Rodolfo algunos, yo otros. No tuvieron ninguna repercusión interna. No nos daban ni cinco de pelota, y ese era nuestro reclamo permanente. Veíamos que se marchaba hacia una situación catastrófica y alertábamos en ese sentido pero no éramos escuchados. Parte de sus papeles son secuestrados por los militares, cuando allanan la casa de Rodolfo en San Vicente. De ahí los llevan a la ESMA, allí Lila Pastoriza consigue sacarlos y tienen difusión pública. A partir de ahí se los llama “Los papeles de Walsh”, nombre que no habían tenido antes. Además de esos documentos que se le atribuyen a Rodolfo hay uno que es mío, de mi autroria. Obvio que no estaban firmados. Muy posteriormente adquieren repercusión. Como parte de esa crítica Rodolfo y yo planteábamos que la lucha urbana estaba perdida, sin lugar a dudas, que estábamos cercados y rodeados por las fuerzas armadas. El trabajo de inteligencia que hacían los militares sobre el esquema de lo que fue “La batalla de Argelia”, que está muy bien narrado en la película de Gillo Pontecorvo. El ciclo de capturas y torturas llevaba a nuevas capturas hasta construir todo el organigrama de la organización.

APU ¿Cómo se produce la caída de Rodolfo Walsh?

HV: La manera de romper ese cerco para Rodolfo era salir de la ciudad y se va a vivir a una casita en San Vicente. Él había comprado esa casita con un documento falso que tenía desde la época de Operación Masacre. Tenía una cita en la Capital para encontrarse con compañeros que estaban quejándose de la desprotección que les daba la organización. Se quejaban de que no tenían donde vivir, no tenían recursos. Uno de esos compañeros había caído en el operativo de la calle Corro junto con Vicky Walsh. Rodolfo se sentía obligado a tener contacto con esa gente. Además, vendría al centro para distribuir copias de la carta a la Junta Militar que había escrito con motivo de cumplirse un año del golpe de Estado. Cuando estaba en camino a la estación de San Vicente, con la intención de tomar el tren para llegar a la ciudad de Buenos Aires, se cruza con el propietario de la inmobiliaria que les había vendido la casa, que le entrega la escritura. Rodolfo no puede negarse, pero no tiene tiempo de volver a la casa para dejarla. Entonces la lleva consigo en el portafolios donde lleva también las copias de la carta para repartir en los buzones. Después sufre la emboscada, lo intentan secuestrar y él se resiste a los tiros. Lo acribillan a tiros, porque habían secuestrado previamente a un muchacho, José Salgado, que trabajaba con Rodolfo y lo habían torturado brutalmente. Lo secuestraron los marinos y se lo entregaron a la policía federal. Salgado era el autor del atentado sucedido en el edificio de Coordinación Federal. Se lo entregaron a la policía que lo destrozó en la tortura. Antes de entregarlo a la policía, los marinos en la tortura le sacaron la cita que tenía con Rodolfo Walsh. Ese dato alcanzo para organizar la emboscada que terminó con la vida de Rodolfo Walsh el 25 de marzo de 1977.

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