abril 12, 2024

Querido Roberto Cirilo Perdía, por Mario Firmenich

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Querido Carlitos. Querido Pelado. Querido Roberto Cirilo Perdía para los registros oficiales. Te has ido a otro plano de vida. No tengo la capacidad de decirte en pocas palabras todos los recuerdos y emociones que hemos compartido en los 58 años desde que nos conocimos. 

Fue a principios de 1966 en Tartagal, en una asamblea de hacheros, cercados por la guardia rural santafesina. Empezamos a luchar juntos en aquella seudo democracia proscriptiva.

Vivimos juntos nuestro compromiso cristiano, en el departamento del padre Mujica, en la dictadura de Onganía, como fuente de reflexión grupal en función de nuestro compromiso existencial. Reflexionamos consagrar la vida a la liberación de la patria y contra la opresión social y política.

Empezamos en grupos compartimentados a construir la resistencia armada contra Onganía y nos reencontramos clandestinamente en 1968, en aquel bar de la ciudad de Vera, que servía de terminal de ómnibus. Sabíamos que estábamos juntos aunque forzosamente en grupos separados, para garantizar la supervivencia de nuestros débiles embriones de organización.

Volvimos a reencontrarnos como montoneros en Córdoba a principios de 1972. Y a partir de ahí compartimos todo. Contra la dictadura de Onganía – Levingston – Lanusse. Con Perón en Roma y Madrid. Tratando de evitar el desbarranque del triunfo popular de 1973. Contra López Rega y la Triple A. Contra la más brutal de las dictaduras de Videla, Massera y Agosti. En la clandestinidad argentina de aquella dictadura. En el exilio semi legal conquistando cuotas de legalidad política. En el exilio clandestino del Cono sur. Compartiendo las esperanzas y los sufrimientos. Aquellas brutales condiciones nos forjaron como una familia plena de hermandad y solidaridad. Hemos compartido dichas y desdichas, con nuestras compañeras y esposas de toda la vida, con nuestros hijos y también con el dolor de sus ausencias. 

Hemos estado en comunicación diaria durante estos últimos días de tu internación hospitalaria hasta alegrarnos de que te mejorabas. Compartiendo hasta el final información política sobre las graves situaciones que vive la humanidad y sobre la patética realidad política nacional.

He recibido de un solo golpe la noticia de que te fuiste repentinamente. Sabemos que te vas al reencuentro de nuestra querida Amorcito, tu hija. Sabemos también que nunca te irás de la huella histórica que hemos surcado juntos.

Querido hermano y compañero. Seguiremos juntos hasta la eternidad.

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