HEREDEROS/AS DE NOBLE Y HÉCTOR MAGNETTO Y FAMILIA

El Grupo Clarín es el principal conglomerado de medios de Argentina y el tercer grupo económico más importante del país, luego de YPF, el Banco Nación y Techint, con $ 266.000 millones de ventas anuales, en 2019. Nació como diario papel en 1945 y logró en la última dictadura obtener el control de la fabricación del insumo a través de la integración vertical. Pero esto fue solo el comienzo. Clarín consiguió una creciente diversificación en prácticamente todos los rubros de la comunicación: radiofonía, televisión por cable y en los canales de todo el país. En los 90 consiguió, además, como hito complementario y que reforzó la estrategia de acumulación basada en el cable, los derechos de exclusividad del fútbol como eje de una fenomenal expansión. La fusión de Cablevisión y Multicanal en 2007, y luego la fusión con Telecom en 2017 fueron dos mojones trascendentales que −con 10 años de diferencia− significaron la aparición de un verdadero grupo económico integrado para los servicios de comunicación en Argentina.
La estructura del Grupo Clarín tiene entre sus accionistas a los hermanos Noble Herrera (hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble (1)) que controlan el 24,85% de las acciones, a Héctor Magnetto controlante del 29,8%, a José Antonio Aranda con el 10,3% y a Lucio Pagliaro con el 10,2%. Sin embargo, la toma de decisiones del grupo económico quedó en manos, desde 1982, de Héctor Magnetto(2) .
A 2020, los/as herederos/as de Ernestina Herrera de Noble, Marcela y Felipe figuran en el puesto número 21 del ranking Forbes con USD 530 millones de fortuna. Héctor Magnetto se ubica en el puesto número 36, con una suma de USD 320 millones. La figura de Héctor Magnetto es particularmente controversial en la Argentina y ello se debe a su rol en la política: no solo es el empresario de medios más importante, sino que ha jugado un rol de fuerte gravitación en la toma de decisiones de la política local en sus distintos momentos, lo que hace imposible obviar esta característica. Los otros dos accionistas, cuya participación en sociedades comerciales a título personal excede a este trabajo, son los amigos de Magnetto: Pagliaro y Aranda.
Si la integración vertical fue el logro de Clarín a partir de la apropiación de Papel Prensa durante la última dictadura, la diversificación hacia el mundo audiovisual y con la televisión por cable fue la característica de la expansión del Grupo en los 90, bajo el gobierno de Carlos Menem.

“Somos lo que somos y estamos muy orgullosos”.
(Héctor Magnetto, 2015) (3)

Roberto Noble fundó el diario Clarín en el año 1945, no como periodista sino como hombre de la política. Antes de ello, Noble había sido diputado del Partido Socialista y ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, en la gestión de Manuel Fresco. Con la expropiación del diario La PrensaClarín se quedó con el mercado de avisos clasificados, lo que permitió consolidar el diario y sostener ingresos estables desde entonces (Sivak, 2013, pág. 19). Durante el gobierno peronista el diario fue abiertamente afín al oficialismo, al punto tal que Noble llegó a plantearle al Departamento de Estado estadounidense que el gobierno peronista no era como el de Benito Mussolini, sino más bien similar a Franklin D. Roosevelt. Con una velocidad impactante, luego del golpe de 1955 el diario dirigido por Noble tuvo un giro de 180 grados en contra del gobierno anterior, y paso a explicar sus años de afinidad como “sojuzgamiento”,
En 1958, con la victoria de Arturo Frondizi, Roberto Noble construyó una alianza muy estrecha con el movimiento desarrollista que el nuevo gobierno representaba. Por el compromiso con el MID (Movimiento de Integración y Desarrollo) de parte del propio Noble, el diario sumó a sus filas a Rogelio Frigerio y a Oscar Camilión, dos referentes e intelectuales del desarrollismo. Incluso, Roberto Noble hizo suyo el ideario desarrollista, apropiándose de las consignas y utilizándolas en sus editoriales publicadas en Clarín (Sivak, 2013, pág. 19).
Noble falleció en 1969, pero dos años antes, luego de sufrir un ACV, había decidido casarse con Ernestina Herrera.(4) Luego de una batalla judicial, Ernestina Herrera logró desplazar de la herencia y del diario a la hija de Noble (Guadalupe “Lupita” Noble), producto de un matrimonio anterior. Esta controversia duró varios años hasta que Guadalupe fue resarcida económicamente por el Grupo Clarín. En 1976 Ernestina adoptó a dos niños, Felipe y Marcela, sobre los que se cuestionó repetidamente su origen.(5) Muchos años después, los análisis de ADN de los hijos de Ernestina dieron negativo en el cruce con los datos existentes en el banco genético de Abuelas de Plaza de Mayo.
Con la muerte de Noble, Rogelio Frigerio, principal dirigente del MID, continuó con la dirección del diario(6). Pero la relación de fuerzas entre Frigerio y Magnetto fue cambiando a lo largo de la dictadura, hasta que el segundo logró ganarse la confianza de Ernestina y desplazar, en 1982 y con el aval de la dueña de Clarín, al sector del desarrollismo. Hacia fines de la década de los 70, el malhumor de Ernestina con los desarrollistas empezaba a notarse:

La directora empezó a molestarse por la sobrepresencia del MID en sus páginas y por la idea, cada vez más extendida en los círculos del poder, del diario como instrumento de Frigerio. La viuda de Noble asumió mayor protagonismo y restituyó a su esposo en el lugar de ideólogo del matutino. Reclutaría entre frigeristas en crisis existencial y periodistas ambiciosos los cuadros para desplazar al frigerismo.(7)

El golpe cívico-militar de 1976 consiguió en Clarín a un importante aliado. El diario fue parte fundamental del apoyo a la última dictadura. Los editoriales posteriores al 24 de marzo de 1976 no referían al golpe de Estado como una ruptura del orden constitucional sino como el previsible resultado del desgaste del gobierno de María Estela Martínez de Perón(8). Las únicas críticas que se permitían tenían que ver con la cuestión económica, donde prevalecía aún el resabio de las ideas desarrollistas, que sin embargo perdían cada vez más incidencia adentro de la redacción.  
De acuerdo con Micaela Iturralde (Iturralde, 2017, pág. 297)(9), dentro de los posicionamientos editoriales de Clarín en estos años, la principal novedad estuvo dada por un complejo y no lineal proceso de construcción discursiva de la figura del desaparecido y por una jerarquización informativa de las violaciones a los derechos humanos sobre la base de algunos de los elementos de denuncia esgrimidos por los organismos de familiares de las víctimas. Por eso, es posible afirmar que durante la última dictadura militar el diario Clarín se comportó como un actor político productor de determinadas narrativas sobre la realidad social, en base a las que manifestó una voluntad explícita de intervenir en el curso de los acontecimientos que eran presentados en sus páginas.
Durante el año 1977 tuvo lugar una negociación clave por la que ClarínLa Nación y La Razón se asociaron al Estado, en plena dictadura, en Papel Prensa, en un hecho histórico inmediato a la desposesión de las acciones de esa empresa de Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, su anterior propietario. La compra del paquete accionario de Papel Prensa por parte de los tres diarios combinó política y negocios. Luego del fallecimiento de Graiver, en un confuso y sospechoso accidente de avión en agosto de 1976, el gobierno militar encabezó una cruzada para confiscar las propiedades que habían pertenecido al banquero, y ofreció las acciones de Papel Prensa a los cuatro diarios de mayor circulación del país, La Nación, Clarín, La Razón y La Prensa (este último rechazó el negocio). La operación se concretó el 18 de enero de 1977 a un valor tres veces menor al real (se pagó USD 8.300.000; diez años después la empresa costaba USD 250 millones) (Ruíz Nuñez, 1987, pág. 26)(10). Con la asociación del Estado y los diarios, las Fuerzas Armadas –que ya controlaban los medios de radiodifusión estatales– se aseguraron un control directo sobre la sensible producción de papel (el 25% del porcentaje accionario que mantuvo el Estado le otorgaba derecho a veto sobre sus socios privados).
El ingreso de Héctor Magnetto a Clarín se llevó a cabo de la mano de Rogelio Frigerio, quien lo conocía de los tiempos de estudiante universitario de la Facultad de Ciencias Económicas en La Plata. Nacido en Chivilcoy en 1944 y contador público, Magnetto comenzó trabajando en Clarín en 1972, como adscripto de dirección. Su tarea inicial fue complementar la “purga” del año 71, llevada adelante por Frigerio y Camilión, cuyo objetivo fue sanear las deudas del diario (con el Banco Mercantil) y resolver a su favor la interna con la línea “histórica” vinculada a Noble. Magnetto llevó a sus dos amigos de la universidad que lo acompañan hasta hoy: José Antonio Aranda y Lucio Pagliaro. Rápidamente se ganó la confianza de Ernestina, quien lo hizo gerente general a tan solo ocho meses de su llegada.
Héctor Magnetto tuvo un rol importante en la apropiación de Papel Prensa. Magnetto, desde que asumió como gerente general, quería lograr una papelera propia: ya en 1971, Clarín era el noveno diario del mundo en consumo de papel (como los demás diarios, de papel importado): esto tenía que poder resolverse para garantizar el crecimiento de la empresa. Y lo logró: convenció a los otros dos diarios (La Nación y La Razón) del negocio de Papel Prensa. Lidia Papaleo (esposa de Graiver, dueño de Papel Prensa) y el cuñado, Isidoro Graiver, denunciaron haber sido obligados a vender la empresa (de la que Clarín posee el 49%, 27,5% el Estado y 22,5% La Nación) amenazados por Jorge Rafael Videla y Magnetto (Rafele, E. y Fernández Blanco, P. 2013, pág. 280).
El logro de la apropiación de Papel Prensa, que no fue nada menos que una importantísima integración vertical para la época, también se tradujo en más poder interno para Héctor Magnetto en el Grupo Clarín. Eso se evidenció en 1981, cuando zanjó la discusión al interior del diario al echar a Rogelio Frigerio, porque consideraba que había que terminar con la línea desarrollista, y abandonar la vinculación con el partido político como eje de ideas y editoriales. En febrero de 1982, Magnetto se convirtió en accionista (al igual que Aranda y Pagliaro) y a la vez vicepresidente. Junto con Ernestina, entre los tres pasaron a conducir el medio.
El menemismo le habilitó el segundo hito en la expansión de Clarín.(11) En 1989, con la Ley de Reforma del Estado, se permitió que propietarios de diarios contaran con señales de cable. Un año más tarde, Clarín obtuvo la licencia de Canal 13.(12) Ya había ingresado en 1987 a Radio Mitre, a través del artilugio de acuerdos de coproducción. A lo largo de la década la expansión continuó: Clarín compró radios y canales en Buenos Aires, Córdoba, Bahía Blanca y Mendoza, publicó nuevos diarios y revistas, y “desembarcó en el negocio del cable e internet –como proveedor de servicios de contenido– y la transmisión de partidos de futbol” ((Rafele, E. y Fernández Blanco, P., 2013, pág. 282).
En 1995, finalmente, se constituyó el holding, con Héctor Magnetto como CEO. En 1998, “el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs adquirió 18% de la empresa por USD 500 millones y le puso precio al holding: USD 2.778 millones” ((Rafele, E. y Fernández Blanco, P., 2013, pág. 282). Este hecho no fue menor. Le significó a Clarín la posibilidad de contraponer el avance del conglomerado de CEI (que incluía Telefé) y que amenazaba el crecimiento del Grupo.
En 1995, Clarín lanzó la versión electrónica del diario a través del portal Clarin.com. En la actualidad sigue siendo el portal de noticias más visitado del país, seguido por los de los diarios La Nación e Infobae. En 1996 Clarín, junto a La Nación, compraron los diarios La Voz del Interior y Los Andes, con el grupo CIMECO. La crisis de 2001 encontró a Clarín altamente endeudado (USD 940 millones), y más complicada su situación luego de la devaluación que multiplicó la deuda por tres.
Desde la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), que congregaba a los principales empresarios del país y que conducía Oscar Vicente de Pérez Companc (secundado por Magnetto), se promovió un seguro de cambio y una modificación a la Ley de Quiebras. El problema residía en la posibilidad de que los acreedores pudieran quedarse con buena parte de las empresas en un escenario de gran complejidad financiera de las empresas. La medida de los seguros de cambio no se implementó y la resistencia del FMI impidió que se limitara la participación extranjera en las empresas, que era lo que estaban buscando los grandes empresarios locales. La alternativa fue la promoción de la denominada −de manera elegante− “Ley de Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales” pero que en los pasillos del Congreso llevaba el mote de “Ley Clarín”. Esta ley impidió el crown down (que los acreedores ingresaran como accionistas) y limitaba la participación extranjera al 30%.
La salud de Héctor Magnetto empeoró en 2006, cuando debió reponerse del cáncer de garganta con dos operaciones. En octubre de 2007, Clarín salió a cotizar en Bolsa y acordó con Goldman Sachs desprenderse del 20% de las acciones.

La operación significó, para Clarín y sus socios controlantes, ingresos por 532 millones de dólares. Cerca del 10% de las acciones de Clarín fueron compradas por AFJP, por USD 196,5 millones. Sin embargo, poco tiempo después esas mismas acciones pasaron a valer sólo USD 69,5 millones. (Rafele E. y Fernández Blanco, P., pág. 313).

Esta maniobra fue denunciada por la Unidad de Información Financiera (UIF):

Este organismo acusó a Clarín y al JP Morgan Chase –banco colocador de las acciones– de “manipulación de precios de acciones” del Grupo Clarín y otras compañías, que fueron adquiridas por las AFJP. Su denuncia se basó en el testimonio del arrepentido Hernán Arbizu, ex ejecutivo del JP Morgan, quien ante la justicia aseguró que el dinero de las AFJP “fue usado por Clarín en una maniobra para comprar acciones a un precio sobrevaluado, que terminó afectando el patrimonio de los jubilados cuando los títulos se ubicaron en su valor real”. Según surge de sus balances, un paso clave en esa maniobra denunciada por el ex banquero, Arbizu consistió en maquillar los balances del grupo correspondientes a 2006, año previo a la colocación de sus acciones en la Bolsa. Concretamente, contrarrestando notablemente todos los indicadores de los ejercicios anteriores, el grupo manifestó haber obtenido utilidades por 869 millones de pesos. Cifra que fue un… ¡6.584%! superior a la obtenida en 2005, donde la ganancia fue apenas de $ 13,5 millones.(13)

En diciembre de 2007, Guillermo Moreno autorizó la fusión de Cablevisión con el Grupo Clarín. A pesar de la resistencia de José Sbatella, titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, quien votó en disidencia, el organismo habilitó la operación. Esta operación fue la más grande de la historia argentina hasta ese momento, involucrando USD 1.100 millones. Cablevisión y Fibertel se convirtieron en la principal fuente de ingresos de Grupo. En 2012, por ejemplo, les significó ventas por $ 7.738 millones, el 69% del total del Grupo. Este fue un negocio histórico para Clarín.
La disputa con Néstor Kirchner fue también central en la historia del Grupo. La activa participación de Clarín en el conflicto con las entidades rurales en 2008 a poco de asumir Cristina Fernández de Kirchner (CFK) desencadenó el enfrentamiento. Hasta ese momento, se solía decir que ningún gobierno resistía tres tapas de Clarín. De allí en más, el multimedio militó activamente contra el gobierno, particularmente a partir de la propuesta de la Ley de Medios, denominada por Magnetto como Ley de Medios K. El Grupo instaló que sus medios desaparecerían con dicha ley. Esto se profundizó hacia el proceso electoral de 2011, cuando Clarín (según un relevamiento de Tiempo Argentino (14)) publicó 347 tapas con titulares negativos hacia el gobierno contra solo 32 positivas entre mayo 2010 y agosto 2011.
En 2010, ciertos sectores comenzaron a manifestar, sobre la base de denuncias formuladas muchos años antes, que tanto el diario como el multimedio de Clarín, lograron su notable expansión habiendo apoyado a la última dictadura militar, y habiendo expropiado de manera ilegal la empresa Papel Prensa SA a sus legítimos dueños. Según el Instituto Verificador de Circulaciones (IVC) el diario registró entre marzo de 2008 y marzo de 2010 una caída del 19% en las ventas. Las ventas del matutino se derrumbaron un 32,5% entre 2003 y 2012, lo que equivale a una pérdida de 130.000 ejemplares (15).
En 2017, cuando Clarín y Fintech sellaron la fusión, el Grupo sumó los servicios de Cablevisión y Telecom, es decir, pasó a representar el 42% de la telefonía fija a nivel nacional, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a Internet por banda ancha fija, el 35% de conectividad móvil y el 40% de TV paga (16). Esto se incorporó al 25% de las audiencias de radio, prensa gráfica y televisión en los principales centros urbanos del país.
El Grupo controla actualmente los diarios Clarín, Olé, La Razón, Muy; las revistas Ñ, ARQ, Genios, Tiki-Tiki, Pymes, Elle, Jardín, Shop; las señales de Cable TN, Volver, M, QMúsica, TyC Sports, Carburando, Canal Rural, las radios La 100, Mitre, Mitre 810, Cien Radios; las empresas de impresión AGR, AGL, Impripost; y otras significativas en comunicación como Cimeco, DYN y Papel Prensa, además de ser propietarios de Cablevisión Holding (Personal, Fibertel, Cablevisión y Telecom).
A pesar de esta estructura, en medio de la pandemia, Clarín pagó $ 800 millones en dividendos, al mismo momento en que decidía abonar en cuotas los sueldos.

“De acuerdo a lo aprobado en la Asamblea General Anual Ordinaria de Accionistas celebrada el 29 de abril de 2020, a partir del 13 de Mayo de 2020 se procederá al pago de los dividendos en efectivo correspondientes al ejercicio finalizado el 31 de diciembre de 2019 por un monto total de USD 12.000.000 (Dólares Estadounidenses doce millones) en dólares de libre disponibilidad sobre la plaza bancaria de Nueva York, equivalentes a $ 800.940.000”, manifiesta el documento enviado por Cablevisión Holding a la Comisión Nacional de Valores (17).

En la actualidad, Héctor Magnetto continúa enfermo por un cáncer que le impide hablar (más que con asistencia mecánica). Nunca fue una persona pública, y poco se sabe de su vida. Como ha escrito Martin Sivak, Magnetto dio muy pocas entrevistas donde pudiera registrarse su voz:

Casi no existen registros sonoros públicos del CEO. El primero fue la entrevista que le dio a Bernardo Neustadt en diciembre de 1989, después de haber ganado la licitación de Canal 13. Sonreía. El segundo, en Montevideo, en octubre de 2012, fue una breve declaración para los periodistas tras haber sido distinguido como socio de honor en un acto de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR).(18)

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