{"id":988,"date":"2026-01-30T14:29:53","date_gmt":"2026-01-30T17:29:53","guid":{"rendered":"https:\/\/radiola25.com.ar\/?p=988"},"modified":"2026-01-30T14:29:53","modified_gmt":"2026-01-30T17:29:53","slug":"opinion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/2026\/01\/30\/opinion\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">En el espejo de Venezuela antes de Chavez<\/h1>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/media.elancasti.com.ar\/p\/d24b6f3b8f9faed834907dfc231cd767\/adjuntos\/325\/imagenes\/000\/404\/0000404239\/1000x0\/smart\/image.png\" alt=\"image\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><time datetime=\"2026-01-27T21:38:00.000Z\">27 de enero de 2026 &#8211; 18:38<\/time><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por Juan Jos\u00e9 S\u00e1nchez*<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">INTRODUCCI\u00d3N: LA PARADOJA DE LA ABUNDANCIA<\/h2>\n\n\n\n<p>El siglo XX venezolano puede leerse como el laboratorio hist\u00f3rico de una paradoja econ\u00f3mica fundamental: la transformaci\u00f3n de una abundancia material sin precedentes, derivada del petr\u00f3leo, en una condici\u00f3n estructural de vulnerabilidad, dependencia y crisis recurrente. Este ensayo propone un an\u00e1lisis de dicho proceso a trav\u00e9s del prisma conceptual del capitalismo rent\u00edstico y su manifestaci\u00f3n sintom\u00e1tica, la &#8220;enfermedad holandesa&#8221;. M\u00e1s all\u00e1 de la distorsi\u00f3n macroecon\u00f3mica, se argumenta que la renta petrolera oper\u00f3 como un vector de dominaci\u00f3n cultural, reconfigurando la identidad nacional, las relaciones sociales y el propio Estado, tal como lo diagnostic\u00f3 tempranamente el antrop\u00f3logo Rodolfo Quintero con su noci\u00f3n de &#8220;cultura del petr\u00f3leo&#8221; (\u201cLa cultura del petr\u00f3leo. Ensayo sobre estilos de vida de grupos sociales de Venezuela\u201d 2007). La trayectoria venezolana, desde el descubrimiento a gran escala del recurso hasta el colapso del modelo de la Cuarta Rep\u00fablica en 1999, constituye un caso paradigm\u00e1tico de los l\u00edmites del extractivismo para cimentar un desarrollo sostenible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">CONCESIONES, ESTADO CENTRAL Y EL GERMEN DE LA DEPENDENCIA (1914-1935)<\/h2>\n\n\n\n<p>La irrupci\u00f3n industrial del petr\u00f3leo, simbolizada por el &#8220;revent\u00f3n&#8221; del pozo Barroso II en 1922, fractur\u00f3 la Venezuela agraria del caf\u00e9 y el cacao. Bajo la dictadura de Juan Vicente G\u00f3mez, un marco legal concesionario facilit\u00f3 la entrada masiva de capital y tecnolog\u00eda de empresas transnacionales (Standard Oil, Shell, Gulf Oil), que asumieron el control operativo de la exploraci\u00f3n, producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n. Este modelo sent\u00f3 los dos pilares fundacionales del rentismo: la propiedad estatal del subsuelo (derecho regaliano), que conced\u00eda al Estado la titularidad originaria del recurso, y la captaci\u00f3n de una renta internacional no productiva, constituida por regal\u00edas e impuestos que flu\u00edan sin requerir una contrapuesta de valor agregado interno.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto fue dual. Por un lado, fortaleci\u00f3 financieramente a un Estado centralizado, permiti\u00e9ndole modernizar su infraestructura y aparato coercitivo. Por otro, inici\u00f3 un proceso de desarticulaci\u00f3n de la econom\u00eda tradicional. Los primeros s\u00edntomas de la &#8220;enfermedad holandesa&#8221; se hicieron visibles: la afluencia de divisas comenz\u00f3 a apreciar la moneda, abaratando las importaciones y encareciendo las exportaciones agr\u00edcolas. El sector primario se desplom\u00f3, pasando de representar casi la totalidad de las exportaciones a un 7,6% en 1936. El t\u00e9rmino &#8220;enfermedad holandesa&#8221;, acu\u00f1ado por The Economist en 1977, describe la paradoja econ\u00f3mica en que el \u00e9xito de un sector exportador (como el gas en los Pa\u00edses Bajos en los \u201860) da\u00f1a al resto de la econom\u00eda. La masiva entrada de divisas aprecia la moneda local, abarata las importaciones y encarece otras exportaciones, conduciendo a la desindustrializaci\u00f3n, la desocupaci\u00f3n en otras industrias, y a una dependencia vulnerable del recurso primario. Quintero identific\u00f3 en esta fase el nacimiento de una &#8220;cultura de conquista&#8221;, con la creaci\u00f3n de enclaves for\u00e1neos (&#8220;campos petroleros&#8221;) y la superposici\u00f3n de estilos de vida ajenos sobre las estructuras sociales criollas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">LA INSTITUCIONALIZACI\u00d3N DEL RENTISMO DISTRIBUTIVO (1936-1958)<\/h2>\n\n\n\n<p>Tras la muerte de G\u00f3mez, el Estado asumi\u00f3 progresivamente el rol de distribuidor central de la renta petrolera, un mecanismo para asegurar estabilidad pol\u00edtica y legitimidad social. Se inici\u00f3 un per\u00edodo de apertura pol\u00edtica, pero la estructura econ\u00f3mica permaneci\u00f3 atada al crudo. La intelectualidad advirti\u00f3 los riesgos: Arturo Uslar Pietri acu\u00f1\u00f3 en 1936 la c\u00e9lebre met\u00e1fora de &#8220;sembrar el petr\u00f3leo&#8221;, previendo que sin una transformaci\u00f3n productiva el pa\u00eds se convertir\u00eda en &#8220;un par\u00e1sito del petr\u00f3leo&#8221;. Sin embargo, la l\u00f3gica rentista ya se internalizaba. Quintero describi\u00f3 la emergencia de los &#8220;hombres Shell&#8221; y &#8220;hombres Creole&#8221; (por la Creole Petroleum Corporation, actual ExxonMobil), \u00e9lites t\u00e9cnicas y gerenciales formadas en la l\u00f3gica de las transnacionales, que internalizaban el menosprecio por lo nacional y veneraban lo importado como sin\u00f3nimo de progreso. El movimiento obrero petrolero, aunque combativo, fue gradualmente cooptado mediante una aristocracia obrera y una burocracia sindical, desactivando su potencial transformador. A pesar de la oposici\u00f3n entre Arturo Uslar Pietri y Hugo Chavez, el chavismo toma la idea y la reivindica en el \u201cPlan Siembra del Petr\u00f3leo 2005-2030\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL PUNTOFIJISMO: LA C\u00daSPIDE Y LA CRISIS DEL MODELO RENTISTA (1958-1998)<\/h2>\n\n\n\n<p>El Pacto de Puntofijo institucionaliz\u00f3 la democracia venezolana sobre una base expl\u00edcita de reparto de la renta petrolera. El Pacto de Puntofijo fue un acuerdo de gobernabilidad firmado en octubre de 1958 por los principales partidos pol\u00edticos de Venezuela (AD, COPEI, URD) tras la dictadura de P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Su objetivo central fue garantizar la estabilidad democr\u00e1tica mediante la defensa de los resultados electorales y la formaci\u00f3n de gobiernos de coalici\u00f3n. Si bien institucionaliz\u00f3 por cuatro d\u00e9cadas un sistema de alternancia pac\u00edfica, con el tiempo se transform\u00f3 en un esquema r\u00edgido y elitista, cuya dependencia de la distribuci\u00f3n de la renta petrolera termin\u00f3 por minar su legitimidad y abrir una crisis social. La estabilidad del sistema depend\u00eda de la capacidad del Estado para distribuir beneficios entre partidos, \u00e9lites econ\u00f3micas y sectores populares, financiando un ambicioso gasto en infraestructura, educaci\u00f3n, salud y una burocracia estatal inflada. Este ciclo pol\u00edtico-econ\u00f3mico consolid\u00f3 un &#8220;petroestado&#8221; con dos caras: fuerte para distribuir y clientelar, pero d\u00e9bil para impulsar reformas estructurales que diversificaran la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica econ\u00f3mica oscil\u00f3 entre dos polos dentro del mismo paradigma rentista. En la fase de Consolidaci\u00f3n y Distribuci\u00f3n (1960-1970), se implement\u00f3 una Sustituci\u00f3n de Importaciones protegida por altos aranceles y un tipo de cambio fijo sobrevaluado. Esto gener\u00f3 una industria nacional ineficiente y no competitiva, dependiente de divisas estatales para importar insumos, y fortaleci\u00f3 una burgues\u00eda &#8220;rentista&#8221; ligada al favor oficial. La nacionalizaci\u00f3n petrolera de 1976 y la creaci\u00f3n de PDVSA no alteraron la l\u00f3gica de fondo; transfirieron la administraci\u00f3n de la renta a una tecnocracia criolla que, en muchos casos, reprodujo la cultura corporativa de las antiguas concesionarias. PDVSA se convirti\u00f3 en una empresa estatal at\u00edpica: tecnificada, internacionalizada (con la compra de CITGO en EE.UU.) y aliada con capitales for\u00e1neos en la &#8220;Apertura Petrolera&#8221; de los a\u00f1os 90, pero siempre como el motor que alimentaba la maquinaria fiscal rentista.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente, la &#8220;enfermedad holandesa&#8221; se cronific\u00f3. La apreciaci\u00f3n artificial del bol\u00edvar hizo que la producci\u00f3n local fuera inviable frente a las importaciones baratas, profundizando la desindustrializaci\u00f3n y la desagriculturizaci\u00f3n. Sectores con potencial, como la industria del calzado, desaparecieron. Empresas como la cervecera Polar se conformaron con el mercado interno subsidiado, sin ambiciones exportadoras. La econom\u00eda se volvi\u00f3 una red de importadores y especuladores de divisas preferenciales, con una dependencia extrema de importaciones que lleg\u00f3 a cubrir el 85% del consumo alimentario en los a\u00f1os 90. El Estado, lejos de suavizar los ciclos, aplic\u00f3 pol\u00edticas proc\u00edclicas: gasto inflacionario en la bonanza y recortes recesivos en la crisis, sujetando el destino nacional a la volatilidad del precio internacional del crudo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL CARACAZO Y LA IMPLOSI\u00d3N DEL PACTO RENTISTA<\/h2>\n\n\n\n<p>La insostenibilidad del modelo estall\u00f3 en 1989. Agobiada por una deuda externa contra\u00edda en la bonanza y una ca\u00edda estrepitosa de los precios del petr\u00f3leo, la administraci\u00f3n de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez lanz\u00f3 un paquete de ajuste neoliberal. La liberaci\u00f3n de precios y el aumento de la gasolina no fueron percibidos como meras medidas t\u00e9cnicas, sino como la ruptura violenta del &#8220;pacto rentista&#8221; t\u00e1cito: el Estado retiraba los subsidios generalizados al consumo que constitu\u00edan un derecho adquirido tras d\u00e9cadas de distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta fue el Caracazo, un estallido social masivo y an\u00e1rquico. Las masas, mayoritariamente de los barrios marginales creados por la migraci\u00f3n rural de la era petrolera, saquearon no cualquier comercio, sino espec\u00edficamente almacenes de importadores, atacando as\u00ed los s\u00edmbolos visibles del modelo rentista-importador que se les derrumbaba. La represi\u00f3n estatal, brutal y masiva, complet\u00f3 la fractura. Este evento fue un punto de no retorno: destruy\u00f3 la legitimidad del Estado como distribuidor ben\u00e9volo, fractur\u00f3 las Fuerzas Armadas y revel\u00f3 la falsedad de una prosperidad sin bases productivas. La pobreza cr\u00edtica hab\u00eda saltado del 17% en 1980 al 44% en 1989. El ciclo rentista hab\u00eda entrado en su fase terminal: sin renta suficiente para distribuir, el sistema solo pod\u00eda sostenerse mediante la represi\u00f3n, erosionando su propia raz\u00f3n de ser. Los posteriores intentos reformistas en los a\u00f1os 90 naufragaron ante la misma resistencia social y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">CONCLUSI\u00d3N. EL DESTINO DEL CAPITALISMO RENT\u00cdSTICO<\/h2>\n\n\n\n<p>Para 1999, Venezuela era el producto acabado de un capitalismo rent\u00edstico integral. No solo padec\u00eda una econom\u00eda con &#8220;enfermedad holandesa&#8221;, sino una formaci\u00f3n social donde coincid\u00edan y se reforzaban m\u00faltiples l\u00f3gicas de renta: la petrolera internacional captada por el Estado, la comercial-financiera interna ejercida por oligarqu\u00edas importadoras y especuladoras, y la pol\u00edtica de posici\u00f3n, basada en el clientelismo y el acceso privilegiado al erario. La &#8220;cultura del petr\u00f3leo&#8221; hab\u00eda devenido en una &#8220;cultura parasitaria&#8221; (en palabras de Rodr\u00edguez Rojas en: \u201cEl rentismo petrolero\u201d, 2015), donde se desvaloriz\u00f3 el trabajo productivo y se sobrevaloraron las actividades vinculadas a la captura y distribuci\u00f3n de la renta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos macroecon\u00f3micos reflejan el fracaso: entre 1978 y 2001, el PIB no petrolero cay\u00f3 casi un 19% y el petrolero se redujo en un 65%. La Constituci\u00f3n de 1999 no encontr\u00f3 una naci\u00f3n diversificada y cohesionada, sino una sociedad econ\u00f3micamente vulnerable, pol\u00edticamente descre\u00edda y culturalmente alienada por d\u00e9cadas de &#8220;transculturaci\u00f3n petrolera&#8221;. El proyecto pol\u00edtico que emergi\u00f3, el chavismo, no invent\u00f3 el rentismo; hered\u00f3 su estructura profunda y se propuso, parad\u00f3jicamente, democratizar el acceso a la misma renta que hab\u00eda condicionado el destino nacional. El siglo XX venezolano culmina as\u00ed, dejando como desaf\u00edo hist\u00f3rico la superaci\u00f3n de aquel espejismo de riqueza que, al no ser sembrado, termin\u00f3 por erosionar las bases mismas de una soberan\u00eda popular sostenible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">CATAMARCA EN EL ESPEJO DE LA VENEZUELA ANTES DE CHAVEZ<\/h2>\n\n\n\n<p>La exploraci\u00f3n del capitalismo rent\u00edstico venezolano del siglo XX, con su l\u00f3gica extractiva, su &#8220;enfermedad holandesa&#8221; cr\u00f3nica y su cultura social parasitaria, no es una lecci\u00f3n hist\u00f3rica ex\u00f3tica. Por el contrario, provee un marco anal\u00edtico indispensable para comprender las din\u00e1micas de otras econom\u00edas que, a diferente escala y con recursos distintos, replican la misma estructura fundamental. La econom\u00eda de la provincia de Catamarca, como una t\u00edpica econom\u00eda semipermeable y rent\u00edstica estatal, constituye una manifestaci\u00f3n casi paradigm\u00e1tica de estos mismos principios operando en un nivel subnacional. Al contrastarlas, surge un patr\u00f3n com\u00fan que trasciende el tama\u00f1o o el recurso espec\u00edfico: la dependencia de una renta captada externamente que sustituye y desincentiva la formaci\u00f3n de capital productivo interno.<\/p>\n\n\n\n<p>El paralelismo estructural entre ambos casos es profundo. Venezuela, en el per\u00edodo previo a la revoluci\u00f3n chavista, construy\u00f3 su Estado moderno sobre la renta petrolera internacional: un ingreso masivo sin contraparte productiva interna que consolid\u00f3 al Estado en el rol de \u201cdistribuidor\u201d antes que de \u201cproductor\u201d. De manera an\u00e1loga, Catamarca organiza su econom\u00eda provincial en torno a un par de rentas ex\u00f3genas: por un lado, el derecho a una renta fiscal federal (la leg\u00edtima coparticipaci\u00f3n), un flujo financiero externo; por otro, la renta extractiva de sus enclaves mineros que, de modo similar, se genera y controla con escasa articulaci\u00f3n con el territorio. En ambos modelos, el \u201cProducto Interno Bruto no rent\u00edstico\u201d \u2014el valor genuinamente creado por la combinaci\u00f3n local de trabajo y capital\u2014 queda relegado a un segundo plano, opacado y debilitado por la afluencia de recursos externos. La econom\u00eda se configura as\u00ed, como una membrana semipermeable, donde ingresan rentas y salen divisas por consumo, sin que se genere un tejido productivo end\u00f3geno y s\u00f3lido.<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo genera, inevitablemente, enclaves econ\u00f3micos desconectados y una &#8220;cultura rentista&#8221;. En Venezuela, los campos petroleros y las &#8220;ciudades petr\u00f3leo&#8221; fueron islas de modernidad importada sin eslabonamientos con el &#8220;hinterland&#8221; (\u201cpatio trasero\u201d o \u201cterritorio perif\u00e9rico\u201d), mientras una \u00e9lite de &#8220;hombres Shell&#8221; administraba la renta. En Catamarca, la ciudad administrativa provincial y los enclaves mineros (y en menor medida de agricultura de renta) funcionan con una l\u00f3gica similar: son nodos productivos de alto valor, pero de baja vinculaci\u00f3n con la econom\u00eda dom\u00e9stica territorial (lo que vestimos, lo que habitamos, lo que comemos -el 85% de las frutas y verduras provienen de otros territorios-). Su impacto se limita a la generaci\u00f3n de empleo directo (trabajo enajenado para una renta extraordinaria de capitales externos) y regal\u00edas, sin catalizar una red de proveedores, industrias transformadoras o servicios avanzados locales, perpetuando la desconexi\u00f3n. El Estado provincial, como el venezolano en su momento, asume el rol central de actor econ\u00f3mico, pero su fortaleza es aparente: depende por completo de un flujo de recursos que no controla y que est\u00e1 sujeto a los ciclos de los precios de los commodities (en un caso) o a las decisiones pol\u00edticas y coyunturas fiscales nacionales (en el otro). Se configura as\u00ed una verdadera cultura perversa (en el sentido de aparentar lo que no es).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una construcci\u00f3n hegem\u00f3nica, independientemente de la voluntad pol\u00edtica de quienes gobiernan (no se trata de un r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n expl\u00edcito) y requiere de un cambio cultural de ra\u00edz, una revoluci\u00f3n cultural, un golpe profundo en la batalla cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias pol\u00edticas y sociales tambi\u00e9n se reflejan. La democracia venezolana del Puntofijismo se convirti\u00f3 en un sistema de reparto de renta, donde la legitimidad del gobierno depend\u00eda de su capacidad para distribuir beneficios sin exigir contrapartidas productivas. En Catamarca, es plausible observar una din\u00e1mica pol\u00edtica donde la gesti\u00f3n de la renta ex\u00f3gena y su distribuci\u00f3n clientelar ocupan el centro de la contienda, en detrimento de la formulaci\u00f3n de proyectos de desarrollo productivo aut\u00f3nomo a largo plazo. En ambos casos, se instala un ciclo perverso de dependencia y vulnerabilidad: la abundancia de renta desalienta la inversi\u00f3n en complejidad econ\u00f3mica interna, lo que a su vez profundiza la dependencia de esa misma renta, creando una espiral que conduce al estancamiento y, ante un shock externo (ca\u00edda del precio de los minerales, recorte de coparticipaci\u00f3n), al colapso abrupto, como lo demostr\u00f3 el Caracazo en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, ambas experiencias comparten la sombra de una advertencia intelectual ignorada. As\u00ed como Arturo Uslar Pietri clam\u00f3 por &#8220;sembrar el petr\u00f3leo&#8221; en Venezuela, advirtiendo sobre el riesgo de construir una naci\u00f3n parasitaria, cualquier proyecto serio sobre Catamarca debe preguntarse c\u00f3mo &#8220;sembrar la coparticipaci\u00f3n&#8221;, \u201cc\u00f3mo sembrar la miner\u00eda\u201d. La historia venezolana demuestra, de manera tr\u00e1gica y contundente, que un modelo rent\u00edstico, ya sea alimentado por el oro, por el oro negro o por transferencias fiscales, es intr\u00ednsecamente insostenible. Conduce a la atrofia del aparato productivo, a la fragilidad fiscal, a la distorsi\u00f3n de los incentivos sociales y, en \u00faltima instancia, a una crisis que no es econ\u00f3mica sino civilizatoria. El destino de Catamarca no est\u00e1 escrito, pero el espejo venezolano le muestra, con toda claridad, el costo de no diversificar su econom\u00eda, de no integrar sus enclaves y de no construir una prosperidad basada en el valor generado desde y para su propio territorio. La lecci\u00f3n es que la renta, cuando no se siembra, solo produce dependencia; y la dependencia, tarde o temprano, se convierte en escasez.<\/p>\n\n\n\n<p>* Juan Jos\u00e9 S\u00e1nchez es Lic. en Administraci\u00f3n y Lic. en Comercio Internacional, Especialista en Gesti\u00f3n de la Econom\u00eda Social y Solidaria (EGESS \u2013 UNQ) y Especialista en Planeamiento Educativo (IIPE \u2013 UNESCO).&nbsp;juanjosanchez61@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/dialog\/feed?app_id=1707552819609433&amp;link=https%3A%2F%2Fwww.elancasti.com.ar%2Fopinion%2Fen-el-espejo-venezuela-antes-chavez-n604251&amp;name=En+el+espejo+de+Venezuela+antes+de+Chavez&amp;caption=Opini%C3%B3n&amp;description=&amp;redirect_uri=https%3A%2F%2Fwww.elancasti.com.ar%2Fopinion%2Fen-el-espejo-venezuela-antes-chavez-n604251\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?url=https%3A%2F%2Fwww.elancasti.com.ar%2Fopinion%2Fen-el-espejo-venezuela-antes-chavez-n604251&amp;related=El%20Ancasti&amp;text=En+el+espejo+de+Venezuela+antes+de+Chavez&amp;via=elancasti\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/api.whatsapp.com\/send?text=%E2%80%9CEn%20el%20espejo%20de%20Venezuela%20antes%20de%20Chavez%E2%80%9D%20https%3A%2F%2Fwww.elancasti.com.ar%2Fopinion%2Fen-el-espejo-venezuela-antes-chavez-n604251\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:?body=https%3A%2F%2Fwww.elancasti.com.ar%2Fopinion%2Fen-el-espejo-venezuela-antes-chavez-n604251&amp;subject=%E2%80%9CEn%20el%20espejo%20de%20Venezuela%20antes%20de%20Chavez%E2%80%9D\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/t.me\/share\/url?url=https%3A%2F%2Fwww.elancasti.com.ar%2Fopinion%2Fen-el-espejo-venezuela-antes-chavez-n604251&amp;text=En+el+espejo+de+Venezuela+antes+de+Chavez\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el espejo de Venezuela antes de Chavez 27 de enero de 2026 &#8211; 18:38&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=988"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/988\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":989,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/988\/revisions\/989"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}