{"id":1079,"date":"2026-05-01T12:53:45","date_gmt":"2026-05-01T15:53:45","guid":{"rendered":"https:\/\/radiola25.com.ar\/?p=1079"},"modified":"2026-05-01T12:53:45","modified_gmt":"2026-05-01T15:53:45","slug":"un-misil-en-mi-feed","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/2026\/05\/01\/un-misil-en-mi-feed\/","title":{"rendered":"Un misil en mi feed"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/image-1024x678.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1080\" srcset=\"https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/image-1024x678.png 1024w, https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/image-300x199.png 300w, https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/image-768x508.png 768w, https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/image.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La capacidad iran\u00ed de desafiar la prepotencia b\u00e9lica del imperio norteamericano surge de su milenaria aptitud para la resistencia en el territorio, pero se proyecta gracias a un arma nueva y sorprendente que nadie ten\u00eda en los c\u00e1lculos: una estrategia narrativa y mem\u00e9tica que convierte a la guerra cognitiva en un boomerang para occidente. En este art\u00edculo un especialista en la materia te cuenta c\u00f3mo se organiza el ecosistema digital que tiene su meca en Teher\u00e1n, pero opera de manera distribuida y eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<a href=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/notas\/autorxs\/gonzalo-armua\/\">Gonzalo Armua<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/shorts\/Od2coyL7adc\">La escena<\/a>&nbsp;dura apenas unos segundos pero contiene m\u00e1s de lo que parece. Tom Llamas, periodista de<em>&nbsp;NBC News<\/em>, le hace una pregunta al canciller iran\u00ed Abbas Araghchi en el marco de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=96aUc6OrIgo\">una entrevista<\/a>&nbsp;celebrada el pasado 5 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014 El presidente Trump no ha descartado el despliegue de tropas en Ir\u00e1n. \u00bfUsted teme una invasi\u00f3n estadounidense a su pa\u00eds?<br>\u2014 No, los estamos esperando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Llamas, incr\u00e9dulo, hace una pausa como si necesitara verificar que entendi\u00f3 bien. Luego repregunta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014 \u00a1\u00bfEst\u00e1 esperando que el ej\u00e9rcito de Estados Unidos despliegue tropas terrestres?!<br>\u2014 S\u00ed, porque confiamos en que podemos enfrentarlos. Y eso ser\u00eda un gran desastre para ellos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta surge con esa naturalidad de estudio televisivo que envuelve las hip\u00f3tesis imperiales en una forma neutra, casi t\u00e9cnica, como si el desembarco de tropas norteamericanas sobre otro pa\u00eds fuera una variable obvia y no una promesa de devastaci\u00f3n. Araghchi sonr\u00ede apenas, sostiene la mirada y responde. Lo que queda vibrando no es s\u00f3lo la dureza de la frase, sino la temperatura con que fue dicha. Una seguridad desprovista de grandilocuencia, una firmeza que busca invertir el sentido de la intimidaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese breve cruce se deja ver una de las claves de la guerra actual.&nbsp;<mark>Mientras los misiles atraviesan el cielo de Medio Oriente y la destrucci\u00f3n ocupa el centro de la escena, otra batalla se libra en un plano menos visible pero tambi\u00e9n decisivo: el de la percepci\u00f3n. El de las im\u00e1genes que se fijan en la retina global. El de las emociones que ordenan la lectura del conflicto.<\/mark>&nbsp;El juego de legitimidades que emana de las pantallas. Ir\u00e1n parece haber comprendido desde el comienzo de la escalada del 28 de febrero de 2026, que en este tipo de guerras la dimensi\u00f3n cognitiva no llega despu\u00e9s del combate como relato justificatorio, ni aparece al costado como decorado ideol\u00f3gico. Forma parte del teatro de operaciones mismo. Condiciona c\u00f3mo se interpreta cada movimiento, cu\u00e1les actores aparecen como agresores y cu\u00e1les como v\u00edctimas, qui\u00e9n administra la racionalidad y qui\u00e9n es el causante de la violencia desbordada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/NOTA2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13862\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Conviene detenerse un momento en el concepto de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nato.int\/content\/dam\/nato\/webready\/documents\/sto\/chief-scientist-report-cognitive-warfare.pdf\">Guerra Cognitiva<\/a>, porque suele usarse con ligereza. No se trata solamente del esfuerzo propagand\u00edstico o el repertorio de operaciones psicol\u00f3gicas de la vieja escuela, aggiornadas a la era digital; sino de la capacidad para intervenir en c\u00f3mo los individuos, las sociedades y las audiencias interpretan la realidad, distribuyen la atenci\u00f3n, elaboran sus miedos y asignan legitimidad. La materia prima de esta actividad estrat\u00e9gica son los afectos, los marcos narrativos, los h\u00e1bitos de consumo informativo, los sesgos y la saturaci\u00f3n sensorial.&nbsp; La guerra ya no apunta s\u00f3lo al territorio o a la infraestructura del adversario, sino que ataca su capacidad de procesar lo que ocurre, darle sentido y sostener una moral colectiva bajo presi\u00f3n. Cuando un actor logra que una ofensiva sea percibida como autodefensa, o que un enemigo aparezca simult\u00e1neamente como brutal y decadente, es porque ha logrado ser eficaz en la guerra cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, Teher\u00e1n no se limit\u00f3 a replicar la agenda de los grandes medios occidentales. Fue produciendo una gram\u00e1tica, una superficie de lectura desde la cual el conflicto pudiera ser ordenado bajo coordenadas favorables. La premisa es sencilla: Ir\u00e1n no inici\u00f3 la guerra, sino que fue atacada. Pero esa constataci\u00f3n objetiva no siempre logra verificarse porque del otro lado hay un aparato medi\u00e1tico como el de Estados Unidos e Israel, con su irradiaci\u00f3n global aceitada (aunque sometida a desgaste por las guerras interminables de uno y el genocidio del otro). Esta vez el dispositivo comunicacional iran\u00ed logr\u00f3 una elaboraci\u00f3n mucho m\u00e1s compleja en torno al derecho a la leg\u00edtima defensa, presentando la imagen de un Estado soberano herido pero entero, ejerciendo la denuncia contra la degradaci\u00f3n moral y jur\u00eddica del orden internacional. En ese montaje intenta correrse del lugar que durante d\u00e9cadas le asign\u00f3 el imaginario occidental: opacidad, fundamentalismo religioso, amenaza irracional. Quiere aparecer, en cambio, como un pa\u00eds golpeado pero l\u00facido, dispuesto a escalar sin perder el control del sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Zolfaghari evita la sobreactuaci\u00f3n nacionalista que el periodismo suele esperar \u2014y hasta desear\u2014 para confirmar sus caricaturas. Esa compostura vuelve legible a Ir\u00e1n en el idioma del adversario. Desarma, aunque sea parcialmente, la imagen del dirigente iran\u00ed encerrado en una ret\u00f3rica intraducible o fan\u00e1tica.&nbsp;<mark>Araghchi no ofrece moderaci\u00f3n, ofrece inteligibilidad. Y ese matiz importa. Esa escena explica bastante de la estrategia iran\u00ed: una voluntad de proyectar control, paciencia, dominio del ritmo, incluso cuando se habla desde una posici\u00f3n de agresi\u00f3n recibida.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>voceros para una ecolog\u00eda de guerra<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Existe un campo de combate donde lo decisivo no son las explosiones sino los reg\u00edmenes de visibilidad. Qui\u00e9n muestra qu\u00e9. Qui\u00e9n oculta a qui\u00e9n. Qu\u00e9 muerte merece duelo y qu\u00e9 muerte queda absorbida por el ruido ambiente. Ese trabajo sobre la percepci\u00f3n no se apoya en una voz \u00fanica ni en una cadena de mando discursivo r\u00edgida. Se despliega mediante figuras, tonos y plataformas distribuidas que cumplen funciones diferenciadas. El l\u00edder supremo y el aparato pol\u00edtico-religioso fijan los pilares de supervivencia y dignidad nacional hacia dentro de Ir\u00e1n. La Canciller\u00eda traduce esa doctrina al idioma del derecho internacional y de la interlocuci\u00f3n diplom\u00e1tica. Abbas Araghchi tiene un dominio notable del c\u00f3digo medi\u00e1tico occidental: habla en ingl\u00e9s con soltura, administra los silencios, es firme pero sin exabruptos, proyecta una calma que torna m\u00e1s pesada cada frase. En paralelo, Ebrahim Zolfaghari, vocero del mando operativo conjunto de las Fuerzas Armadas de la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n, encarna el registro de la amenaza serializada. Y alrededor de ese n\u00facleo se mueve una periferia m\u00f3vil, ambigua y creativa: cuentas afines, canales virales, medios semioficiales, piezas generadas con inteligencia artificial, videos Lego, anim\u00e9, microficciones de guerra para consumo en plataformas. La comunicaci\u00f3n iran\u00ed no se presenta como un bloque compacto, sino como un ecosistema.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/shorts\/t3-QIvq5HxM\">El clip<\/a>&nbsp;circul\u00f3 por todo el planeta:&nbsp;&nbsp;<em>\u2013 Oye, Trump, \u00a1est\u00e1s despedido! Conoces bien esta frase. Gracias por tu atenci\u00f3n a este asunto. Cuartel General Central de Jatam al-Anbia\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Zolfaghari es, probablemente, la figura m\u00e1s extra\u00f1a y elocuente de ese entramado. O quiz\u00e1 convenga decir que es quien mejor expresa el punto de mutaci\u00f3n. Lo l\u00f3gico es que el portavoz militar de un Estado como Ir\u00e1n responda a una iconograf\u00eda solemne, tono monocorde, verticalidad en escena. Zolfaghari llega con otra textura: frases cortas, pensadas para circular como recortes, y una iron\u00eda desafiante. Su poder de represalia no se manifiesta como hecho aislado, o desesperado, sino como una promesa administrada de castigo y un deseo de venganza que conecta con todos los agredidos. La amenaza adquiere rostro, cadencia, respiraci\u00f3n. Deja de ser una abstracci\u00f3n del aparato estatal y entra en la intimidad del feed. Esa mutaci\u00f3n es importante porque vuelve perceptible un desplazamiento m\u00e1s amplio: la disuasi\u00f3n, en la era de las plataformas, necesita personajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la singularidad de Zolfaghari no reside s\u00f3lo en el molde del clip. Lo que vuelve interesante su modo de enunciaci\u00f3n es&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/shorts\/n0Wtw5Phc7g\">el cruce entre intimidaci\u00f3n y ligereza<\/a>, entre dureza e iron\u00eda perform\u00e1tica. Hay una novedad est\u00e9tica en el tipo de imagen que proyecta, el modo en que circulan, la disposici\u00f3n a habitar c\u00f3digos que desentonan con la liturgia tradicional del Estado. El video donde aparece&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/shorts\/10iOptF-44o\">andando en skate<\/a>&nbsp;mientras detr\u00e1s suyo se lanza un misil, tomando jugo de granada y haciendo selfie stick, condensa ese desplazamiento de forma casi obscena. La escena mezcla guerra y publicidad, amenaza y meme, destrucci\u00f3n y cultura visual pop. Produce un cortocircuito.&nbsp;<mark>La vocer\u00eda castrense ya no ocupa exclusivamente la posici\u00f3n del funcionario adusto y se acerca al territorio del influencer b\u00e9lico, capaz de convertir la represalia en una postal viralizable. El efecto es inquietante porque banaliza la violencia al inscribirla en una escena l\u00fadica, pero tambi\u00e9n porque propone una nueva pedagog\u00eda del poder: la capacidad de combatir envuelta en una est\u00e9tica de relajo.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Nota3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13863\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En ese repertorio ocupa un lugar central la humillaci\u00f3n del adversario. Trump aparece con frecuencia como un personaje impulsivo, err\u00e1tico, f\u00edsicamente deteriorado y pol\u00edticamente degradado. La propaganda iran\u00ed explota sus vacilaciones, los s\u00edntomas de fatiga interna en Estados Unidos, la incomodidad creciente de una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica norteamericana frente a la guerra.&nbsp;<a href=\"https:\/\/cnnespanol.cnn.com\/2026\/03\/12\/eeuu\/encuestas-guerra-iran-rechazo-estadounidenses-trax\">Distintas encuestas<\/a>&nbsp;muestran un respaldo decreciente a los ataques por parte de la ciudadan\u00eda yanqui, un rechazo considerable al env\u00edo de tropas terrestres y una preferencia mayoritaria por una salida r\u00e1pida del conflicto. Teher\u00e1n intensifica esa veta que no necesit\u00f3 inventar. Su operaci\u00f3n consiste en mostrar que la potencia agresora libra la guerra desde una base social quebrada, que el liderazgo de Trump arrastra consigo una erosi\u00f3n de legitimidad, que la voluntad de castigo imperial convive con signos cada vez m\u00e1s visibles de agotamiento interno.<\/p>\n\n\n\n<p>La apelaci\u00f3n al caso Epstein entra en ese mismo circuito. Funciona como significante condensador, como atajo narrativo y moral. En videos virales, especialmente dentro del ecosistema de IA y est\u00e9tica Lego, Trump aparece revisando materiales ligados a Epstein mientras ordena bombardeos, como si la guerra fuera tambi\u00e9n una gran maniobra de distracci\u00f3n ante la podredumbre de la \u00e9lite estadounidense. La escena no busca probar algo en un sentido judicial. Trabaja en el registro de la asociaci\u00f3n fulminante. Corrupci\u00f3n sexual, impunidad olig\u00e1rquica, decadencia moral del establishment, manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica, guerra como pantalla. En la econom\u00eda de la atenci\u00f3n, donde el tiempo de lectura es m\u00ednimo y la condensaci\u00f3n vale m\u00e1s que el expediente, \u201cEpstein\u201d ofrece un nudo de sentido formidable. Organiza en una sola palabra todo lo que es moralmente inaceptable para cualquier persona en cualquier lugar del mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Lego Wars<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La canci\u00f3n se llama \u201c<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=yayL2jB2Jgo&amp;list=RDyayL2jB2Jgo&amp;start_radio=1\">L.O.S.E.R<\/a>\u201d y es un rap incendiario animado con legos. Uno de sus versos dice \u201cTaste the ash of defeat\u201d (saborea el polvo de la derrota). Otra escena muestra una tumba pl\u00e1stica con la inscripci\u00f3n \u201cR.I.P. Donald Trump\u201d. Una Casa Blanca de juguete aparece golpeada por misiles y envuelta en llamas. Hay tambi\u00e9n&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=9bJO-P0V2V0\">una pieza<\/a>&nbsp;en la que vuelan misiles que llevan mensajes dedicados a v\u00edctimas hist\u00f3ricas de la violencia estadounidense \u2014nativos americanos, aldeanos vietnamitas, negros esclavizados\u2014 bajo una consigna que condensa toda la apuesta simb\u00f3lica del canal: \u201c<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=t7syZVJy7uA\">una venganza para todos<\/a>\u201d. Esa frase es importante. Hace mucho m\u00e1s que inflamar. Reordena la guerra actual dentro de una cadena de agravios. Convierte el presente en saldo de cuentas acumulado. Y le da a la represalia una densidad hist\u00f3rica, casi geneal\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p>Con estos videos generados por inteligencia artificial la guerra se vuelve otra cosa. O m\u00e1s bien, se hace visible de otra manera. El formato realista explota la inmersi\u00f3n y la sensaci\u00f3n de potencia.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=7If7b6qtT44\">El anime se apropia de la serialidad \u00e9pica<\/a>&nbsp;y de los c\u00f3digos globales de la cultura visual juvenil. El Lego, en cambio, condensa la operaci\u00f3n m\u00e1s extra\u00f1a y eficaz: miniaturiza la guerra, infantiliza el desastre, musicaliza con rap sobre un cementerio de caricaturas. El resultado es una mezcla inestable de risa, horror, fascinaci\u00f3n y rechazo. Ese registro no debilita el contenido pol\u00edtico, modifica su modo de entrada. Reduce barreras afectivas, vuelve comunicable lo insoportable, transforma el conflicto en objeto mem\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Akhbar Enfejari (despu\u00e9s rebautizado&nbsp;<a href=\"https:\/\/lnk.bio\/ExplosiveMediaa\">Explosive Media<\/a>) muestra el tr\u00e1nsito desde una propaganda de escasa circulaci\u00f3n hacia una maquinaria capaz de instalar artefactos virales a escala transnacional. Antes de la guerra, el canal produc\u00eda comentarios morales y pol\u00edticos, animaciones discretas, contenido con baja tracci\u00f3n. Con el conflicto encontr\u00f3 una forma. Y sobre todo un ritmo. Los videos Lego se volvieron reconocibles,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=-l_Iuh5Emq4\">llegaron a millones de visualizaciones<\/a>, circularon por X, Telegram y otras plataformas, fueron retomados por cuentas iran\u00edes y apropiados por usuarios anti-Trump en Occidente. Esa deriva importa porque muestra un rasgo central de la propaganda contempor\u00e1nea: su eficacia ya no depende solamente de la verticalidad estatal, sino de la capacidad de convertirse en material remixable, reenviable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nota-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13864\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El canal tambi\u00e9n supo leer el lenguaje de la conspiraci\u00f3n y el trolleo online. Hacen referencias a los rumores sobre la muerte de Netanyahu y su supuesto reemplazo por un&nbsp;<em>deepfake<\/em>; juegan con las especulaciones sobre la salud f\u00edsica de Trump y le dibuja un moret\u00f3n que florece en la mano. En uno de los videos, quiz\u00e1&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=PZ-RM5i_22U\">el m\u00e1s revelador<\/a>, muestra a un Trump de Lego examinando im\u00e1genes en los archivos de Jeffrey Epstein antes de generar una distracci\u00f3n mediante el misil que golpe\u00f3 una escuela de ni\u00f1as iran\u00ed. La secuencia produce un efecto latigazo: guerra internacional y chatarra mem\u00e9tica comprimidas en una misma superficie visual. Esa condensaci\u00f3n define bien el g\u00e9nero. El vocabulario es juguet\u00f3n, el contenido mort\u00edfero. Y es precisamente esa fricci\u00f3n la que vuelve a estas producciones tan eficaces para captar atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay adem\u00e1s un dato decisivo: la velocidad de fabricaci\u00f3n. Seg\u00fan declaraciones de los creadores de Akhbar Enfejari recogidas por&nbsp;<a href=\"https:\/\/archive.is\/2UeiY\">este art\u00edculo<\/a>&nbsp;para&nbsp;<em>The New Yorker<\/em>, un video de dos minutos se produce en m\u00e1s o menos 24 horas. Esa temporalidad modifica las condiciones cl\u00e1sicas de la propaganda. La pieza ya no depende del ritmo pesado de la industria ni de ciclos largos de elaboraci\u00f3n. Nace en sincron\u00eda con la coyuntura. Respira con el conflicto. Reacciona al minuto. Aprende del engagement. Cambia de idioma si hace falta, como hizo el canal cuando empez\u00f3 a publicar en ingl\u00e9s para ampliar audiencia. La inteligencia artificial ofrece aqu\u00ed menos una novedad metaf\u00edsica que una ventaja log\u00edstica y semi\u00f3tica. Abarata, acelera, multiplica registros, permite saturar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante es que esta maquinaria habla en un lenguaje que el propio ecosistema medi\u00e1tico occidental ya ayud\u00f3 a normalizar. Trump, MAGA y las nuevas derechas llevan a\u00f1os librando batallas simb\u00f3licas mediante memes, videos de montaje fren\u00e9tico, bromas degradantes, videojuegos.&nbsp;<mark>La propaganda iran\u00ed entra en esa lengua como un aprendizaje brutal. La toma, la retuerce y la devuelve contra sus due\u00f1os. Habla el idioma del centro, pero desde la periferia. Usa los c\u00f3digos del espect\u00e1culo pol\u00edtico digital para erosionar la autoridad del emisor estadounidense. Esa inversi\u00f3n explica buena parte de su eficacia. No se ofrece como exterioridad moralmente pura frente a la degradaci\u00f3n contempor\u00e1nea; se sumerge en ella y trata de convertirla en un boomerang.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p>Claro que no hay que exagerar el alcance de esa operaci\u00f3n. La comunicaci\u00f3n iran\u00ed no recompuso por completo la imagen internacional de Teher\u00e1n, no elimina sospechas, no disuelve d\u00e9cadas de sedimentaci\u00f3n negativa. Lo que produjo fue algo m\u00e1s complejo y m\u00e1s modesto, aunque pol\u00edticamente muy significativo: fracturar la lectura un\u00edvoca. En sectores del Sur Global, especialmente all\u00ed donde la memoria del intervencionismo sigue ordenando la percepci\u00f3n del presente, Ir\u00e1n logr\u00f3 aparecer con mayor nitidez como actor agredido pero resistente. Aun as\u00ed la recepci\u00f3n sigue fragmentada. Pero esa fragmentaci\u00f3n es ya un resultado. El monopolio occidental de la interpretaci\u00f3n pierde exclusividad cuando la otra parte consigue imponer gram\u00e1ticas propias. Es cierto que estamos en un mundo post Gaza, Irak y Afganist\u00e1n, tres guerras que arruinaron la credibilidad de los argumentos del imperio. Y vale reconocer que Trump y&nbsp; Netanyahu son personajes que se demonizan solos. Pero nadie los hab\u00eda afectado y degradado de forma tan efectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la dimensi\u00f3n cognitiva tiene cada vez m\u00e1s peso pero tampoco define el desenlace de una guerra. La historia no se define exclusivamente en el feed. La percepci\u00f3n necesita anclaje material. La imagen necesita infraestructura. La propaganda precisa correlaci\u00f3n de fuerzas, producci\u00f3n militar, inteligencia estrat\u00e9gica, soberan\u00eda digital, capacidad real de sostener un conflicto en el tiempo. Una escena brillante sin potencia detr\u00e1s se desvanece r\u00e1pido. Un meme demoledor sin conducci\u00f3n pol\u00edtica queda como residuo de \u00e9poca. Este texto se detuvo en uno de los planos de la guerra porque ese plano suele ser subestimado o le\u00eddo con categor\u00edas viejas. Pero nadie deber\u00eda confundirlo con el todo. La novedad de nuestro tiempo no radica en que el misil haya sido reemplazado por el meme. Radica en que ambos viajan ahora por la misma corriente, se rozan, se amplifican y se traducen mutuamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La capacidad iran\u00ed de desafiar la prepotencia b\u00e9lica del imperio norteamericano surge de su milenaria&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1079","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1079"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1081,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1079\/revisions\/1081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}