{"id":1044,"date":"2026-03-28T14:16:53","date_gmt":"2026-03-28T17:16:53","guid":{"rendered":"https:\/\/radiola25.com.ar\/?p=1044"},"modified":"2026-03-28T14:16:54","modified_gmt":"2026-03-28T17:16:54","slug":"chubut-poder-y-energia-en-los-ecos-del-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiola25.com.ar\/index.php\/2026\/03\/28\/chubut-poder-y-energia-en-los-ecos-del-viento\/","title":{"rendered":"Chubut: poder y energ\u00eda en los ecos del viento"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-7-1024x678.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1045\" srcset=\"https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-7-1024x678.png 1024w, https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-7-300x199.png 300w, https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-7-768x508.png 768w, https:\/\/radiola25.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-7.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>D\u200aos cuerpos cuereados se solapan sin cabeza, encastrados arriba de una tranquera. A medida que se avanza por el ripio de la Ruta 12 hacia Cerro C\u00f3ndor, otros pumas muertos asoman de la misma manera. De algunos apenas queda la osamenta, de otros todav\u00eda se adivina la huella del cuero que hasta hace no tanto cubr\u00eda la carne. El puma ha vuelto a los campos de la meseta chubutense y los due\u00f1os del ganado salen a cazarlo. El animal merodea por donde andaba hace siglos, antes de ser corrido por el alambrado, las ovejas para la exportaci\u00f3n de lana, los designios del hombre blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo llaman atlantizaci\u00f3n de los chubutenses. Las personas se amuchan en la costa, un proceso demogr\u00e1fico que se intensific\u00f3 en las \u00faltimas d\u00e9cadas al ritmo de la extranjerizaci\u00f3n de la tierra. Y mientras las hect\u00e1reas productivas se pierden, se engordan los sue\u00f1os de la gobernanza chubutense de avanzar con la megaminer\u00eda en esta regi\u00f3n, pese a que esa cuesti\u00f3n fue dirimida en 2003 con una ley que la proh\u00edbe, la famosa 5001, actualizada en 2021 en el \u00faltimo estallido social que todav\u00eda resuena en cualquier conversaci\u00f3n pol\u00edtica en los caf\u00e9s de la provincia.<\/p>\n\n\n\n<p>Chubut forma b\u00e1sicamente un cuadrado y la Ruta 25 conecta el valle inferior del r\u00edo Chubut con la parte andina. A lo largo, un collar de pueblos en los que tierra adentro conviven y cruzan descendencia familias mapuches, tehuelches, galesas, y provincianos que vinieron a probar suerte a estas tierras donde llueven 200 mil\u00edmetros al a\u00f1o. Son cuatro regiones bien marcadas: la meseta donde la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda At\u00f3mica (CNEA) conserva reservas de uranio y minas abandonadas; la costa norte de los aerogeneradores, Aluar y el turismo natural; la comarca andina y la ypefiana Comodoro Rivadavia. La s\u00edntesis de todo eso late en carteles de paradores de ruta, pintadas perdidas, memorias de baqueanos. Una historia que se resignifica por estos d\u00edas, cuando la provincia se vuelve un laboratorio a cielo abierto de las ma\u00f1as del extractivismo que busca maquillarse para transicionar entre el siglo XX y el actual.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">primera parte: promesas, promesas<\/h2>\n\n\n\n<p>Cerro C\u00f3ndor pertenece a Paso de Indios, pr\u00e1cticamente en el centro de Chubut. La aldea se compacta en una calle de un par de cuadras con caser\u00edos para 44 personas que se organizan alrededor del puesto sanitario y de la escuela Rifleros del Chubut. Aunque la localidad aparece mencionada en los diarios por sus yacimientos de uranio, los d\u00edas en este oasis se organizan al comp\u00e1s de los intervalos del grupo electr\u00f3geno que ruge cansado, consumiendo el gasoil, disonante con el viento entre los mimbres y los sauces. A veces esa rutina se altera con la llegada de forasteros. Hace unos d\u00edas aparecieron unos trabajadores de vialidad a arreglar el camino de tierra, a ensancharlo. Los vecinos intercambian suspicacias sobre esa repentina visita. Nadie les cuenta qu\u00e9 hacen ah\u00ed, por qu\u00e9 de pronto acomodan ese tramo caprichoso del camino. Entre la bruma de la incertidumbre, los ven ir y venir en sus camionetas, volver a la noche al camping de la aldea, comprar en la \u00fanica despensa. \u201cS\u00ed, tengo m\u00e1s ventas, pero no los necesito. Yo ac\u00e1 dependo de m\u00ed misma\u201d, dice la almacenera, que como el resto intuye que tales obras son para la miner\u00eda. Sergio Pichi\u00f1an es auxiliar en la escuela y tambi\u00e9n tiene sus reservas sobre la repentina obra. \u201cHemos pedido muchas veces que vengan y ahora de golpe est\u00e1n ac\u00e1 y hacen esos caminos m\u00e1s anchos para que pasen las m\u00e1quinas\u201d, deja en suspenso la frase.<\/p>\n\n\n\n<p>Sergio es miembro de una familia mapuche de mucha importancia en la zona, y en el camino por el reconocimiento de su comunidad hizo junto a su hermano una larga traves\u00eda para armar una memoria familiar. El resultado fue el libro<em>&nbsp;Territorio Pichi\u00f1an<\/em>, elaborado junto al Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas. En esta larga historia se menciona una mina de uranio, la de Cerro C\u00f3ndor, y hacia all\u00ed vamos para ver qu\u00e9 queda, qu\u00e9 hay.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de cruzar el r\u00edo a caballo y de m\u00e1s de una hora en subida, se llega a la cantera. Se ven tubos inyectados en la tierra, perforaciones con coronaciones de cemento donde unos c\u00f3digos consignan viejos trabajos de la CNEA. Sergio arroja piedras en ellos y cuenta entre siete y diez segundos, que es lo que tardan en caer hacia una oscuridad que no se sabe bien qu\u00e9 guarda. Dice que los tubos supuran cuando hace calor. No hay alambres, se\u00f1alizaciones ni informaci\u00f3n que alerten sobre el pasado de la mina de uranio que funcion\u00f3 ah\u00ed hasta 1981. En la aldea apenas queda la memoria remota de aquellos a\u00f1os activos: un recuerdo que se ancla en el puente ca\u00eddo sobre el r\u00edo, esos ca\u00f1os guachos, nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro&nbsp;<em>Campamento Los Adobes<\/em>, el ingeniero qu\u00edmico Ariel Testino reconstruye el d\u00eda en que Videla inaugur\u00f3 la planta de tratamiento, que est\u00e1 unos kil\u00f3metros m\u00e1s arriba. La precariedad de aquellos comienzos, se lee, implic\u00f3 el&nbsp;<em>cirujeo<\/em>&nbsp;de uranio: escombros puestos en tachos que se enviaban para completar las cantidades que por contrato con la Siemens \u2014constructora de Atucha\u2014 deb\u00edan llegar a Alemania. Fueron pocos a\u00f1os de extracci\u00f3n, hasta que el mineral se agot\u00f3. Hoy el autor le cuenta a&nbsp;<em>crisis<\/em>&nbsp;que por entonces los ge\u00f3logos sab\u00edan que se hab\u00eda comenzado a explotar por los m\u00e1rgenes, que all\u00ed cerca estaba el \u201celefante blanco\u201d, es decir, el lugar de mayor concentraci\u00f3n que hoy tantas notas rentadas o&nbsp;<em>copypasteadas<\/em>&nbsp;mencionan como Cerro Solo sin precisiones cartogr\u00e1ficas ni territoriales.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre Cerro C\u00f3ndor y la aldea El Escorial (casi id\u00e9ntica, apenas m\u00e1s grande, igual de necesitada de trabajo y tambi\u00e9n ajena a la informaci\u00f3n de los diarios), se levanta el campamento Los Adobes de la CNEA, ah\u00ed nom\u00e1s del famoso Cerro Solo. Al ver que llegamos, un trabajador en shorcito y campera inflada institucional sale de las oficinas. Dice que es t\u00e9cnico de exploraci\u00f3n, que la CNEA desde 2017 no explora y ellos est\u00e1n a resguardo del patrimonio del Estado, que a veces riegan las plantas. Preguntamos por Cerro Solo y sonr\u00ede diciendo que ah\u00ed est\u00e1n las mayores concentraciones, a una profundidad importante que solo se resuelve con un&nbsp;<em>open pit<\/em>&nbsp;\u2014dinamita, voladura, abrir la tierra\u2014. No dice mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En la meseta, pero m\u00e1s al norte, est\u00e1 Gastre, localidad famosa por la gesta de los pobladores que logr\u00f3 frenar el proyecto de la CNEA de instalar un basurero nuclear. La movilizaci\u00f3n, por entonces, logr\u00f3 que en 1986 Ra\u00fal Alfons\u00edn desestimara la iniciativa. Tambi\u00e9n ah\u00ed la Pan American Silver proyect\u00f3 Navidad, que apuntaba a la megaminer\u00eda de plata y plomo, y que se top\u00f3 con la Ley 5001 que desde 2003 proh\u00edbe la actividad minera metal\u00edfera en la modalidad a cielo abierto y la utilizaci\u00f3n de cianuro en los procesos de producci\u00f3n. Entre los muchos frentes que deben resolver el gobernador Torres y el propio Milei para avanzar con la miner\u00eda en la provincia, la de la licencia social es una de las grandes batallas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con cada una de las personas que hablamos sobre miner\u00eda en Chubut se repite un nombre: Pablo Lada, el referente del movimiento antinuclear en Argentina. Desde aquel Gastre hasta la actualidad, ha estado presente en todas las movidas. Lada habla con paciencia. Sobre la miner\u00eda de uranio sugiere repasar el PRAMU (Proyecto de Restituci\u00f3n Ambiental de la Miner\u00eda del Uranio), un documento de la CNEA. All\u00ed se consignan los lugares a reparar luego de finalizada la actividad minera. Tambi\u00e9n, los riesgos y la necesidad de repasar detalladamente cada uno de los proyectos. Actualmente, la CNEA administra m\u00e1s de 18 expedientes mineros en la provincia, una superficie superior a las 25 mil hect\u00e1reas. De los 17 proyectos de uranio identificados en Argentina, 8 se encuentran en Chubut, lo que subraya su importancia estrat\u00e9gica. \u201cEst\u00e1n hablando de 20 mil toneladas. Solo ac\u00e1. Ah\u00ed te da la dimensi\u00f3n de la escala de lo que quieren hacer. Lo que se hizo ac\u00e1 no fue megaminer\u00eda, fueron explotaciones m\u00e1s rudimentarias con la tecnolog\u00eda que ten\u00eda el Estado nacional, pero ac\u00e1 ya estamos hablando de que vendr\u00edan actores a producir y a ganar guita\u201d, dice Lada.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos de 2025 Torres, a trav\u00e9s de su secretario de Hidrocarburos, jug\u00f3 fuerte pidi\u00e9ndole a la CNEA que transfiera sus campamentos y minas a la provincia por no explotarlos. Lo hizo mientras renovaba con Pan American Energy (PAE) 45 a\u00f1os m\u00e1s de permanencia en Cerro Drag\u00f3n y al mismo tiempo que PECOM ocupaba los espacios que dej\u00f3 YPF en Comodoro. El gobernador tambi\u00e9n particip\u00f3 del anuncio con bombos y platillos de la YPF Nuclear junto a Horacio Mar\u00edn. La estrategia de primarizaci\u00f3n exportadora converge con la creciente demanda de energ\u00eda nuclear que los centros de datos de Google y otras tecnol\u00f3gicas proyectan (duplicando al mismo tiempo la demanda el\u00e9ctrica, seg\u00fan prev\u00e9 la Agencia Internacional de la Energ\u00eda). La lenta agon\u00eda del capitalismo f\u00f3sil convive en la provincia con las promesas de un capitalismo verde que lejos est\u00e1 de ser un alegre&nbsp;<em>win-win<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEntre 1952 y 1997 Argentina produjo aproximadamente 2600 tU en forma de diuranato de amonio (<em>yellow cake<\/em>), destinadas a satisfacer la demanda interna\u201d, se lee del sitio oficial www.argentina.gob. Hoy se importa mayormente de Kazajist\u00e1n el uranio que procesa Dioxitek, la sociedad an\u00f3nima estatal que produce las pastillas y varillas que usan las centrales. El sistema nuclear argentino precisa alrededor de 200 toneladas de uranio al a\u00f1o para su funcionamiento. La interna en la Comisi\u00f3n se da entre hist\u00f3ricos que promueven la explotaci\u00f3n para abastecimiento local y la actual gesti\u00f3n que tiene como objetivo la exportaci\u00f3n en un claro cambio de paradigma. Federico Kaufmann, exgerente de la CNEA, cuenta que hoy se busca transformar la planta de Formosa, actualmente paralizada, para que produzca UF<sub>6&nbsp;<\/sub>(hexafluoruro de uranio), un gas para exportaci\u00f3n utilizado en el enriquecimiento de uranio. \u201cSiempre le escapamos a que nos usen de ariete de la miner\u00eda porque no es todo lo mismo, pero ac\u00e1 se da lo que no aparece en ning\u00fan lado: la \u00fanica miner\u00eda con cadena de valor es la nuclear. Y justamente lo que se quiere hacer ahora es correr esa cadena de valor y llevarla a la exportaci\u00f3n\u201d, dice Kaufmann.<\/p>\n\n\n\n<p>En la plaza de Puerto Madryn una decena de j\u00f3venes planea una campa\u00f1a para despertar la voluntad antiminera que entienden hoy dormida. La Asamblea en Defensa del Territorio se junta frente al Concejo Deliberante y arma consignas: \u201cMejor activos hoy que radiactivos ma\u00f1ana\u201d. Ah\u00ed est\u00e1 Santiago Vasconcelos, legislador provincial por el FIT, que recuerda el Chubutazo de diciembre de 2021 que volte\u00f3 en las calles la avanzada extractiva. \u201cUna semana antes hab\u00eda marcha de 40 personas\u201d, recuerda y se enfoca en los modales de la actual gesti\u00f3n provincial: \u201cNo hay ac\u00e1 un planteo de transici\u00f3n energ\u00e9tica, lo que hay es un&nbsp;<em>greenwashing<\/em>, un pretexto para ver si puede lograr meter el uranio o el hidr\u00f3geno verde\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa gente en esos diez d\u00edas gast\u00f3 toda la energ\u00eda militante de los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os\u201d, reflexiona Eduardo Hualpa, abogado y fundador de la experiencia municipalista Partido Municipal por Trelew. Repasa as\u00ed los d\u00edas de manifestaci\u00f3n en contra de la zonificaci\u00f3n de 2021, mientras gobernaba Arcioni. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Hualpa lee en los nombramientos de Torres en el Tribunal Superior de Justicia, las reformas en el sistema judicial provincial, la quita de fueros aprobada en las elecciones, una estrategia que se completa con tres leyes que abordan la cuesti\u00f3n ind\u00edgena (fin de los registros de comunidades, de la consulta y de la ley de tierras) que, aprobadas en un santiam\u00e9n en febrero, permiten ver una clara intenci\u00f3n hacia el avance minero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">segunda parte: la ciudad de los pasivos<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde la meseta, se llega a la sure\u00f1a Comodoro Rivadavia por una poceada Ruta 25 que corre a la par del r\u00edo Senguer. A una hora del arribo se cruzan los campamentos de Cerro Drag\u00f3n entre choiques y jarillas, humedales, elevaciones. Las cig\u00fce\u00f1as bombean y son cientas, en distintos niveles del terreno. En ese valle las perforaciones se hacen donde el ge\u00f3logo indica. Si hay que comer monta\u00f1a, se come. \u201cSi te corr\u00e9s 400 metros, es papa, no encontr\u00e1s un carajo\u201d, explica Rodolfo \u201cChiru\u201d L\u00f3pez, hist\u00f3rico sindicalista, ingeniero qu\u00edmico, conocedor de ma\u00f1as y artima\u00f1as de la pol\u00edtica hidrocarbur\u00edfera.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia este rinc\u00f3n rec\u00f3ndito que mira al mar llegaron durante d\u00e9cadas legiones de trabajadores en busca de prosperidad. La ciudad se arm\u00f3 al ritmo de esos flujos migratorios en el valle aluvial de la meseta. Hoy se derrama medio al tunt\u00fan hacia el cerro y hacia el sur, decantando en Rada Tilly, una villa balnearia austral con casas fastuosas sobre la costa. Fue una d\u00e9cada lo que dur\u00f3 la \u00faltima bonanza, aproximadamente desde 2003 hasta 2013. Luego comenzaron los vaivenes. Vaca Muerta se convirti\u00f3 en la luz de los ojos de los petrokas y la atenci\u00f3n comenz\u00f3 a cambiar. YPF concentr\u00f3 su apuesta en los no convencionales y Pan American Energy, a su vez, inici\u00f3 una \u201creconversi\u00f3n\u201d para hacer fracking en sus campos. Las \u00e1reas de YPF fueron pasando a manos de Pecom, la petrolera del grupo Perez Companc, mientras la declinaci\u00f3n productiva de toda la cuenca del Golfo San Jorge \u2014que incluye el norte santacruce\u00f1o\u2014 produjo un mill\u00f3n de barriles menos que el a\u00f1o pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa cuenca est\u00e1 agotada\u201d, se escucha, se lee, se repite en los rincones comodorenses. Pero hay otro murmullo a contrapelo, como el que encabeza el ge\u00f3logo Jos\u00e9 Paredes, que asegura: \u201cEl petr\u00f3leo no se termin\u00f3, lo que se termin\u00f3 es una forma de buscarlo. La cuenca debe renovar la estrategia para explorar\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de las preguntas que eso abre \u2014\u00bfc\u00f3mo explotar m\u00e1s?, \u00bfen qu\u00e9 condiciones?, \u00bfpara qui\u00e9nes?\u2014, lo que sin dudas asoma es el fin de una era.<\/p>\n\n\n\n<p>En una pizzer\u00eda del centro, la moza cuenta que esa sala a medio llenar de un s\u00e1bado a la noche es un paisaje in\u00e9dito. Nacida y criada en Comodoro, la mujer cuenta que hasta hace dos meses lo normal ah\u00ed era hacer cola para sentarse a comer una de muzza. Algo similar dice Agustina, una peluquera bahiense radicada en la d\u00e9cada dorada, que arm\u00f3 una red de clientas que gastaban fortuna para tramitar sus d\u00edas de soledad y crianza en casas a las que hab\u00edan llegado para acompa\u00f1ar a sus maridos, bien pagos pero atados a la l\u00f3gica de r\u00e9gimen del trabajo alternado (quince d\u00edas en pozo, quince en casa). La est\u00e9tica era un eslab\u00f3n m\u00e1s de la cadena de consumos que circulaba puertas adentro, en showrooms de importados, viajes al exterior, perfumes, carteras. Ahora eso merma y la asiduidad a la peluquer\u00eda tambi\u00e9n. Entre ra\u00edces que crecen y casas que se alborotan (porque se suma la crisis del sector de trabajadoras de casas particulares), lo dom\u00e9stico es una l\u00ednea m\u00e1s en el term\u00f3metro de la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs lo mismo que pas\u00f3 en Santa Cruz\u201d, se repite tambi\u00e9n por los rincones. El ge\u00f3grafo Gustavo Romeo se\u00f1ala distintos lugares de Comodoro e interpreta marcas de los distintos ciclos de boom y de crac. Desarma un mito: el de la ciudad que naci\u00f3 gracias al petr\u00f3leo. \u201cFue por el puerto\u201d, dice. Luego vino la primera torre, la segunda, Mosconi, la gesta nacional, pero todo empez\u00f3 en la exportaci\u00f3n de lanas. Repasa etapas mientras avanzamos por el barrio Pietrobelli, que antes llamaban Chile Chico, una zona nacida al calor de las disputas de tierras.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se escarba un poco, en la traza p\u00fablica hay m\u00e1s para analizar. En la zona sur se ordenaba la sede del Partido Comunista, el \u201cComodoro oscuro\u201d. Al norte, el barrio Mosconi, en lo que llaman el km 3, casas que YPF les daba a los trabajadores. \u201c\u00bfQui\u00e9n parar\u00eda, qui\u00e9n participar\u00eda de una huelga si podr\u00eda perder el techo?\u201d, picantea Romero. La primera tanda ypefiana en su mayor\u00eda ven\u00eda de Catamarca, Tucum\u00e1n, golondrinas de la fruta que llegaban y agradec\u00edan. Fue un recambio estrat\u00e9gico para que no creciera ese movimiento m\u00e1s anarco-comunista de los llegados en la inmigraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Caleta C\u00f3rdova sale el crudo. Por el puerto de Comodoro llegan los barcos con combustible refinado en Buenos Aires. En el medio hay un tendal de pozos abandonados, un enjambre de ca\u00f1os bajo tierra que a veces asoma en las entra\u00f1as de un patio. Seguimos por el barrio Laprida. La Virgen del Valle catamarque\u00f1o da la bienvenida. \u201cSe nos acab\u00f3 el petr\u00f3leo y tambi\u00e9n la imaginaci\u00f3n\u201d, explica el ge\u00f3grafo. En el borde de una canchita de f\u00fatbol un poco desflecada, un ca\u00f1o asoma como robot. Vetas de petr\u00f3leo salpican la cubierta de cemento.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzamos hacia la costa. Desde aquellos a\u00f1os de esplendor ypefiano hasta el presente muchos vientos arremetieron con intensidad. Un soplido salvaje que comi\u00f3 la costa y dej\u00f3 al desnudo el esqueleto de aquella patria en crudo. Hoy en la playa hay unos hierros oxidados y escombros de hormig\u00f3n. \u201cSomos un pa\u00eds con petr\u00f3leo, no un pa\u00eds petrolero\u201d, dicen los jubilados ex YPF. Hablan de algo que no se ve pero flota en el lugar: tal vez sea la desaz\u00f3n de que aqu\u00ed no se cuecen ya las promesas de un porvenir. Por eso las casas son de chapa, livianas, simplonas, pero acompa\u00f1adas por Hilux o camionetas similares.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi quieren hablar de sociedad pospetrolera vean Tartagal\u201d, dice Pedro, delegado del Sindicato de Gas y Petr\u00f3leo Privado, y\/o electricista en distintas locaciones de Cerro Drag\u00f3n. Salte\u00f1o, sabe lo que pas\u00f3 en su provincia cuando el boom termin\u00f3: contaminaci\u00f3n, abandono, falta de trabajo. Ahora desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada en Comodoro ve escenas de una pel\u00edcula que ya mir\u00f3. Varios operarios le cuentan a&nbsp;<em>crisis<\/em>&nbsp;sobre algo que sin embargo se sofistica en ese mundo que parece derrumbarse: el sistema de control.<\/p>\n\n\n\n<p>La foto muestra dos piernas. En una de ellas, algo abullona el mameluco azul. Es la tobillera que controla el trabajo. \u201cNuevo chiche\u201d que ofrecen los proveedores de servicios a las empresas, en este caso, en Cerro Drag\u00f3n, para los obreros que bajan y suben del campamento. Con los nuevos contratos laborales, con condiciones similares a las de Vaca Muerta, se instal\u00f3 la multifunci\u00f3n y la reducci\u00f3n de costos. Las empresas utilizan GPS en los veh\u00edculos y tablets con chip para monitorear los tiempos muertos y operativos de los trabajadores. Los drones adquirieron una sofisticaci\u00f3n que tambi\u00e9n explica la reducci\u00f3n de mano de obra. En 2010 eran 12 mil afiliados al Sindicato del Petr\u00f3leo y Gas Privado de Chubut. Eran los tiempos del hist\u00f3rico conflicto con los Dragones de la UOCRA que pararon el yacimiento por 179 d\u00edas. Hoy hay 4600 afiliados aunque el sindicato sigue manejando la bolsa de trabajo, es decir, los ingresos de trabajadores a las operadoras. \u201cLos despidos tambi\u00e9n est\u00e1n relacionados con la implementaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas y la b\u00fasqueda de eficiencia por parte de las empresas. En el pasado, en situaciones similares, la gente sal\u00eda a la ruta a protestar, pero hoy no se ve esa movilizaci\u00f3n\u201d, se lamenta el trabajador. La paz social en medio de tama\u00f1o cimbronazo social es lo que el gobernador Torres y su aliado sindical, \u201cLoma\u201d \u00c1vila, muestran como activo mientras PAE consigue una rebaja en las regal\u00edas y tambi\u00e9n en las retenciones a la exportaci\u00f3n de crudo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">tercera parte: el futuro en el viento<\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cAzota la jarilla, inclina el coir\u00f3n, molesto y persistente, ofrece su energ\u00eda\u201d, se lee una placa que recuerda la primera colada de hormig\u00f3n en la base de un aerogenerador del Parque E\u00f3lico Rawson, de mayo de 2011, el primero de gran escala en Argentina, donde hoy funcionan 55 de la marca danesa Vestas. Otro nacido y criado, el ingeniero Javier Gort, cuenta que anduvo por todo el pa\u00eds midiendo vientos y no hay como los de sus pagos. Luego de recorrer gigantes blancos con aspas que giran cada diez segundos, nos hace parar frente a una computadora que apunta n\u00fameros: mide cu\u00e1nta energ\u00eda se inyecta a la red el\u00e9ctrica nacional. \u201cCada mega instalado es 1,3 millones de d\u00f3lares\u201d, dice y aclara siempre en un tono pedag\u00f3gico: \u201cNadie viene y pone la guita de una, financian los bancos y quieren saber c\u00f3mo se devolver\u00e1 la plata\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La energ\u00eda e\u00f3lica en Chubut tiene un gran potencial (en los \u00faltimos 15 a\u00f1os, 23 parques instalados), pero aparecen los escollos. La principal limitaci\u00f3n para el desarrollo es la falta de capacidad de transporte en las redes de alta tensi\u00f3n. Las l\u00edneas existentes, como la que sale de Madryn hacia el norte, se saturan r\u00e1pidamente. Se necesitan inversiones significativas en nuevas l\u00edneas de transmisi\u00f3n, a un mill\u00f3n de d\u00f3lares por kil\u00f3metro de tendido. Gort se inclina m\u00e1s bien por crear demanda de energ\u00eda en la Patagonia.<\/p>\n\n\n\n<p>El sindicato de Luz y Fuerza de la provincia hace unos a\u00f1os cre\u00f3 la Fundaci\u00f3n Patagonia Tercer Milenio, para desplegar, junto con una estrategia de medios, estas discusiones. Eugenio Kramer, exsecretario de Energ\u00eda de Chubut, defiende el Proyecto de Soberan\u00eda Energ\u00e9tica que impulsaron en su gesti\u00f3n durante el gobierno de Arcioni: \u201cNosotros deber\u00edamos ir a la t\u00e9rmica, tener energ\u00eda barata que te permita industrializarte, y dentro de treinta a\u00f1os disponer nosotros de la tecnolog\u00eda para ir a renovables\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El super\u00e1vit energ\u00e9tico provincial \u2014el aporte al sistema interconectado mucho mayor de lo que consume\u2014 es una certeza que desde la provincia varios quieren capitalizar. \u201cEst\u00e1n tratando de buscar una reconversi\u00f3n de la provincia con los negocios que abre el capitalismo verde\u201d, advierte el investigador Hern\u00e1n Scandizzo, autor del informe&nbsp;<em>Patagonia: hidr\u00f3geno, tierra y viento<\/em>, donde se registra la fiebre de compra de tierras en nombre de proyectos como el hidr\u00f3geno verde que por el momento solo apuntan a cambiar de nombre a los due\u00f1os de los alambrados.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados de noviembre, el viento se revira como suele hacer en la provincia de Chubut. Seg\u00fan las estaciones de medici\u00f3n de las \u00e1reas petroleras, en Cerro Drag\u00f3n hay r\u00e1fagas constantes que alcanzan los 312 km\/h. Y registran un r\u00e9cord: una m\u00e1xima alcanz\u00f3 352 km\/h, un valor in\u00e9dito. El viento hace desmadres. Entre techos y galpones, tira torres petroleras, que viejas y oxidadas parecen protagonizar la performance de una decadencia que, administrada y todo, cada vez tendr\u00e1 menos para dar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<a href=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/notas\/autorxs\/natalia-gelos\/\">Natalia Gel\u00f3s<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/notas\/autorxs\/nicolas-perrupato\/\">Nicol\u00e1s Perrupato<\/a><br>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u200aos cuerpos cuereados se solapan sin cabeza, encastrados arriba de una tranquera. 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