53 AÑOS DE LA FUGA DE RAWSON

En un similar crepúsculo, hace 53 años atrás con una señal de un pañuelo del pabellón de las compañeras prisioneras en el primer piso, comenzaba la fuga del penal. El éxito político y militar de la misma, estaba acompañado por el apoyo que daba el pueblo a los presos desde el primer día que llegaron. Quienes de esa manera evitaron el aislamiento que pretendía la dictadura. La acción, a pesar que esa misma señal del pañuelo fue confundida. No entendiéndose que todo comenzaba, sino que algo había salido mal, se hizo igual, por falta de comunicación de ese momento.
Todo salió, tal cual había sido planificado desde la jefatura interna de la dirección del ERP y las FAR y del Comité de presos políticos de Montoneros. La organización en sí, no estaba de acuerdo, por haber acordado con Perón que los presos saldrían el 25 de mayo del 73. Por eso, dio libertad de acción a los presos de su Montoneros. Quienes decidieron participar, aún sin estructura convencidos que el objetivo de todo combatiente preso era alcanzar la libertad para seguir luchando.
Muchos compañeros, consideraban que no se podía salir desde adentro. Hasta ese momento las fugas se iniciaban con acción central desde afuera. Romper esa lógica solo era producto de la tensión creativa aplicada científicamente sobre la realidad concreta. Hecho político militar que significó el consiguiente desmoronamiento del Gran Acuerdo Nacional del dictador Agustín Lanusse. Quién terminó de enterrar su GAN, con el manejo descontrolado del odio con los fusilamientos a presos y presas desarmados y absolutamente aislados y conscientes que no podían huir.
EL PLAN A: CAVAR UN TUNEL
El Plan A, se había desechado después de cavar un trecho de túnel. El piso era muy pedregoso y con arena, hecho que no permitía el soporte de la estructura artesanal que podía construirse, para evitar el desmoronamiento. Solo se contaba con papel de diario y engrudo.
En este principio de túnel era el poder de la imaginación, estudio y observación de los compañeros que planificaban la acción. Desde el principio la acción guerrillera rompía toda raciocinio. Para cavar se usaban elementos artesanales. Para vacías el túnel se arrojaba arena por las ventanas para aprovechar el viento. Las piedras las sacaban los compañeros con chalecos con bolsillos para adentro que habían tejido las compañeras.
De última, el túnel sirvió de “embute”. Allí se “tabicaron” las cosas que se preparaban y servirían para la fuga. Por ejemplo, la pistola, los cargadores y el uniforme militar y otros “enseres” lógicos. Cabe destacar que el arma, balas y uniformes fueron pasados desde afuera por la logística del ERP a un guardia cárcel que había sido cooptado debidamente.
PLAN B: TOMA DE LOS PABELLONES Y CARCCEL DESDE ADENTRO
Con el crepúsculo tiñendo la luz del día de magenta, empezó la toma en el último pabellón.
Con la voluntad de poder y la imaginación se rompió la razón y acción militar de fuga clásica. Lo planificado era algo que parecía salido del genio militar vietnamita Vo Nguyen Giap, a quienes tanto Santucho como Osatinsky conocían muy bien. A eso se sumaba el hecho que, en tanto en el ERP, FAR y el mismo Fernando, habían cursado carrera en Liceos militares. Ellos, conocían bien esos manejos y formas de actuar despectivas de las FFAA y de los manejos de allanamientos a las cárceles. El Plan B entonces fue: “Simular una inspección militar”.
Para lograr el objetivo había que conseguir traer al guardia o celador y al Jefe de guardia. Entonces comenzó una supuesta pelea, barra mediante, entre los compañeros. Para eso estaba terminando de vestirse de “oficial militar” Fernando Vaca Narvaja. Mario Roberto Santucho y Marcos Osantinsky se preparaban y se encargarían de la reducción. Para ello, tenían que esperar que venga el Jefe de Guardia. Ya que el primer agente enemigo no podía sofocar el problema.
Entro el jefe e inmediatamente fue reducido. Con las armas de los dos el primer equipo que pudo llegar a Cuba, ya tenían 5 armas. Se dividieron en dos grupos. El equipo uno, subió al primer piso. Lo coparon y liberaron a las compañeras asignadas para la fuga y la contención en la cárcel.
El grupo 2 y el resto de compañeros empezaban a tomar los 7 pabellones que quedaban y recuperara uniformes. Esto era fundamental porque había que atravesar patios internos uniformados, para que desde las torretas los “bichos” no se dieran cuenta de nada.
Así, en el sentido contrario a la entrada de la cárcel, se fue dando la acción. No había lógica solo voluntad de poder de clase y un alto factor de sorpresa revolucionaria. La experiencia política militar de Roby, Marcos y Fernando, las armas y el uniforme abrían las puertas de grandes y viejos barrotes. Sin más, se, fueron liberando los pabellones y pertrechándose debidamente. También se pudo sortear el guardia armado con FAL del “Patio de la Bandera” que estaba de espalda al muro y de contención a la puerta de entrada interior y patio de armas. Se llamó a ese guardia. El uniforme era una llave que abría puerta y la posterior reducción a punta de pistola y FAL daba más prisioneros y más armas. Y se puso a un compañero de aspecto conocido de espaldas al muro de uniforme dotado de un FAL.
Ya estaba al borde de la puerta grande del interior donde había guardia bien pertrechada. El suboficial Juan Valenzuela reconoce al Roby y a Marcos. Destraba el arma y se produce un breve combate donde el guardia cárcel cae abatido, los demás son reducidos. Roby encara la puerta hermética con su grupo de ofensiva y marcos con la radio de Valenzuela, calma el zafarrancho de combate diciendo que hubo una confusión. Pide “calma”, y logra “tranquilizar a los guardias cárceles”. Ahí, se toma el Salón de Armas, reduciendo a todo el servicio penitenciario. Más de 70 penitenciarios, se los trae al patio, se los forma y se los pone bajo la vigilancia de las fuerzas guerrilleras revolucionarias.
LA RETIRADA DEPENDÍA SOLO DE LA LOGÍSTICA EXTERNA
La toma del penal había roto toda lógica. El único auto, un Ford Falcon, que conducía un cumpa “farol” que se había negado a la apresurada retirada por confusión. Mientras se formaban a los guardias en el patio Carlos Goldemberg, (FAR), cargaba en el Falcon a Mario Roberto Santucho (ERP), Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), Roberto Quieto (FAR), Domingo Menna (ERP)y Enrique Gorriarán Merlo (ERP) y tomó rumbo al aeropuerto.
Paralelamente Alejandro Ferreyra y Víctor Fernández Palmeiro había subido al avión Austral en Comodoro Rivadavia. Anita Wiessen tomó el avión en Trelew. Intento demorar el avión con una coartada, no tuvo éxito. Subió al avión. El “Gallego” Fernández Palmeiro se hizo cargo de la cabina. Anita y el “Petiso” Ferreyra se ocuparon de tripulantes y pasajeros. Llevaron el avión a cabecera de playa y ordenaron que deje los motores encendidos. Hasta ahí llegaron los seis y Carlitos.
Los dos camiones y la camioneta que se había retirado por error, al ver que el Falcon no había vuelto emprendieron el regreso y se cruzaron con el auto y los compañeros. Los 19 restantes, tras infructuosa búsqueda de vehículos decidieron salir cuando y como pudieron dentro del orden establecido. Los 95 compañeros restantes que figuraban en el listado de escape y habían participado en toda la acción, contuvieron el penal hasta tarde para permitir que los otros compañeros pudieran lograr el objetivo de la Fuga.