febrero 4, 2026

Arrepentidos que no eran tales; cuadernos quemados, reaparecidos y alterados

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“La causa de los Cuadernos es nula, de nulidad absoluta”

Las defensas en el caso Cuadernos hablaron por primera vez. Denunciaron las increíbles maniobras del fiscal, el juez y el chofer Centeno. La oportunidad perdida de hacer una investigación justa.


Como era previsible, en la primera oportunidad que tuvieron para hablar los defensores en el juicio por la causa Cuadernos, desnudaron las escandalosas maniobras y mentiras puestas en marcha por el supuesto arrepentido chofer Oscar Centeno, el fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadío. A lo largo de ocho horas los letrados denunciaron el fraude, en el que también participó el ya condenado a 13 años de prisión, el falso abogado Marcelo D’Alessio. Con la complicidad de D’Alessio se fabricó una conexidad con otro expediente -el de la compra de Gas Licuado- y de esa manera Stornelli-Bonadio se quedaron con la causa Cuadernos de manera fraudulenta, cuando debió ser sorteada. Tras ese primer paso, pusieron en marcha detenciones masivas, sin fundamento judicial alguno, en las que, como se sabe, apretaron a los apresados amenazándolos con que seguirían detenidos si no nombraban a Cristina Kirchner.

Lo más escandaloso fue lo señalado por los letrados respecto de los cuadernos en sí mismos. Centeno primero dijo que los tenía en su casa, luego en casa de su suegra, después describió cómo los quemó en la parrilla de su vivienda y, finalmente, aparecieron de manera insólita seis de los ocho cuadernos. Una mentira tras otra. Su exjefe, Roberto Baratta, lo denunció este martes por falso testimonio agravado. En base a todas estas irregularidades, la seguidilla de defensores que hablaron este martes pidió la nulidad de la causa. Al margen de lo que ocurra, quedó claro que desde el punto de vista de lo que debería ser la justicia, se perdió una oportunidad increíble de investigar como corresponde si hubo delitos en la obra pública, en los peajes o los transportes.

Hablan las defensas

El juicio por la causa llamada Cuadernos se inició en noviembre pasado, pero, desde entonces, sólo se leyeron las distintas acusaciones. Este martes fue la primera vez que pudieron hablar los defensores de quienes fueron acusados por haber supuestamente entregado dinero a Baratta, por entonces número 2 del Ministerio de Planificación.

Los cuadernos a los que se refiere la causa habrían sido escritos por Centeno a raíz de los recorridos que hizo con Baratta pasando a recoger el dinero en distintas empresas. En total, están acusados 19 exfuncionarios y 65 empresarios, aunque algunos de los dueños de compañías y ejecutivos fueron sacados de la acusación con distintos argumentos. El caso más insólito fue el de Paolo Rocca y dos ejecutivos de Techint a quienes se sobreseyó porque pagaron por “razones humanitarias”. Se adujo que el supuesto pago fue para salvar a los empleados de Techint en la Venezuela de Chavez.

Todos pidieron la nulidad

Entre los abogados que tomaron la palabra estuvieron Carlos Beraldi, defensor de Cristina Kirchner; Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, abogados de Julio De Vido; Marcos Aldazábal y Eli Gómez Alcorta, letrados de Roberto Baratta; Ricardo Saint Jean, que representa a dos empresarios y Aníbal Ibarra, defensor de Daniel Alvarez, secretario de los Kirchner, que no está nombrado en los cuadernos, pero fue imputado por encubrimiento.

Falta la intervención de numerosos abogados que argumentarán en audiencias programadas hasta el 24 de febrero. En todos los defensores hay una postura unánime: el manual de maniobras que aplicaron Stornelli y Bonadio contamina todo el expediente y, por lo tanto, se pide la nulidad de todo lo actuado. El otro punto de convergencia de las defensas es que se trata de una causa basada en la persecución política.

Los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, éste último puesto a dedo de manera ilegal por Mauricio Macri, tendrán que resolver después. Como ha dicho CFK más de una vez, las sentencias están firmadas de antemano.

Manual de maniobras, falso abogado

Beraldi, el defensor de Cristina, hizo numerosísimas referencias al fallo que condenó al falso abogado D’Alessio. Sucede que en ese juicio oral y en todo el expediente, quedó en claro que D’Alessio trabajó para el fiscal Stornelli y que, mediante un engaño, fabricaron que los cuadernos tenían relación con la compra de Gas Natural Licuado (GNL), una causa que Stornelli y Bonadio ya instruían desde antes. A partir de esa complicidad de D’Alessio, armaron una falsa conexidad y Stornelli y Bonadio se quedaron con la causa de los cuadernos, partiendo de fotocopias.

Beraldi señaló que hubo reuniones previas al inicio de la causa del periodista de La Nación, Diego Cabot, tanto con Stornelli, como con Bonadio. Después se armaron falsas actas con declaraciones de D’Alessio y se lanzó una redada de más de 100 detenciones.

“Los arrepentidos son falsos arrepentidos”, dijo Beraldi. El primero de los arrepentidos fue el propio Centeno, a quien metieron en una habitación de Comodoro Py y lo obligaron a cambiar de abogado. Después de eso, a los exfuncionarios y empresarios que detuvieron los ponían entre la espada y la pared: o nombraban a Cristina y se iban a dormir a su casa, o dormirían en el calabozo. Todo esto fue denunciado, entre otros, por el empresario Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería. Stornelli decía por entonces que “hay pocas sortijas”, o sea que fiscal y juez iban a adjudicar los arrepentimientos a piacere.

En la causa que se le siguió a D’Alessio quedó en claro que Stornelli le pidió al falso abogado que le haga una cámara oculta a uno de los defensores de Cuadernos, José Manuel Ubeira. El motivo es que, según se decía, Ubeira tenía elementos para probar cómo se extorsionó a los detenidos para obligarlos a “arrepentirse”. Con la cámara oculta pretendieron dejar a Ubeira fuera de la cancha.

Entre las maniobras más increíbles perpetradas en el expediente hubo hasta canje de imputados. Sacaron a algunos empresarios, a veces con argumentos burdos, y pusieron a otros sin prueba de ningún tipo. Fue lo que ocurrió con Cristóbal López y Fabián de Souza, del Grupo Indalo, que ni siquiera figuraban ni están mencionados en los cuadernos, pero el financista Ernesto Clarens, en su tercera declaración como arrepentido, dijo que se había confundido y sacó a otros empresarios y metió a los de Indalo.

El viejo truco de la asociación ilícita

La defensa de De Vido, a cargo de Rusconi y Palmeiro, recordó que en la causa Vialidad, tanto Cristina como De Vido fueron sobreseídos por el delito de asociación ilícita. Es un viejo truco de la justicia alineada con el macrismo: cuando no hay evidencias, se engloban las cosas acusando a los imputados de ser jefes u organizadores de una asociación ilícita.

Los letrados sostuvieron que un gobierno es un gobierno, no una asociación ilícita, y si ya en una causa fueron absueltos por ese delito, no puede haber distintas asociaciones ilícitas con las mismas personas. Por lo tanto, no se puede juzgar dos veces por el mismo delito. Ni CFK ni De Vido están mencionados en los cuadernos. El único elemento es que algunos de los “arrepentidos” dijeron que entregaron dinero en el departamento de la calle Juncal, donde los recibió el fallecido secretario (que fuera despedido ya tiempo antes por Cristina), Daniel Muñoz. A Muñoz se le encontraron cuentas en Andorra y bienes ocultos en Estados Unidos. Pero según declaró el encargado del edificio, ni Néstor ni Cristina Kirchner volvieron nunca al departamento de Juncal y Uruguay entre 2003 y 2015 y es un hecho que ni a CFK ni a De Vido se le encontraron cuentas en el exterior ni sociedades ocultas ni bienes no declarados.

El escándalo de los cuadernos

No fue un tema menor la cuestión de los cuadernos en sí mismos. Centeno primero declaró que los tenía en su casa. Cuando lo allanaron, los cuadernos no aparecieron. Después dijo que tal vez estaban en la casa de su suegra. Tampoco aparecieron. Finalmente dijo que los quemó: que los puso en una parrilla, los juntó todos, les prendió fuego y esperó a que estuvieran quemados. Y, lo insólito, es que unos días antes de las elecciones, aparecieron 6 de los 8 cuadernos de la mano de Cabot, el periodista. Además, las pericias indicaron miles de cambios y tachaduras, de la mano de personas que no eran el propio Centeno.

Oportunidad perdida

La causa Cuadernos es una exhibición de la persecución política del aparato macrista de Comodoro Py y la pérdida de la oportunidad de realizar una investigación en serio. Con la maniobra de fórum shopping (elegir el fiscal y el juez) se frustró la chance de determinar si hubo o no pago de coimas por obras públicas, adjudicaciones en transporte o en peajes, si lo que se hizo fueron pagos de aportes (en negro) para campañas electorales (el dinero se habría movido en años de elecciones) y si hubo o no recepción de dinero de tal o cual persona. Parte de los imputados afirman que no hubo tal entrega de dinero sino que algunos de los ejecutivos se quedaron con la plata y luego la blanquearon en el perdón fiscal que decretó Mauricio Macri.

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